Garrido, ¿cambio radical para un parque 'agresivo'?

Ver album

El nuevo parque estará terminado esta mañana y cuando el Ayuntamiento decida levantar todas las garantías podrá abrir al público. Cambia por completo su fisonomía y filosofía.

El nuevo parque de Garrido está a punto de ser inaugurado. Ya está abierto el parking subterráneo y la obra en superficie terminará esta misma semana. Después, sólo faltarán los últimos trámites administrativos, como levantar garantías y fianzas. Esto pondrá fin a cerca de 30 meses en obras (estaban previstos once y medio) desde que el parque se valló en septiembre de 2014, dieciocho meses de retraso de una obra prevista para once meses y medio y que tenía que haber estado terminado en octubre de 2015. La mejora es evidente, más que nada, por la renovación total de un enclave que había caído en el abandono más absoluto. Sin embargo, el resultado es un parque totalmente diferente, y eso puede gustar o no. El grupo municipal Ganemos, por ejemplo, lo ha calificado como "agresivo".

 

El motivo es que el nuevo parque responde a un modelo distinto al anterior con el que no le une prácticamente nada. En primer lugar, porque no conserva elementos como el templete o los amplios areneros, aunque sí muchos de sus árboles originales, guardados en un vivero todos estos meses y replantados; en segundo lugar, porque se han cambiado todos los juegos y se han incorporado equipamientos que no existían como la pista polideportiva o la fuente lúdica; y en tercer lugar porque ha aumentado la superficie pavimentada, en granito, frente a los caminos en tierra.

 

Como se puede ver, ya están instalados los nuevos juegos infantiles, la fuente de 116.000 euros, los árboles previstos en el proyecto (algunos son los ejemplares originales, habrá que ver si están todos los prometidos), las caras papeleras de 541 euros, un banco de 93.000 euros, la pista polideportiva de 30.000 euros... Todos los elementos del proyecto, incluídos los pequeños cambios por los que el Ayuntamiento planteó pagar 600.000 euros más y que finalmente costeó la empresa constructora, Santher, tras una agria polémica con el equipo de Gobierno que acusó en términos muy duros a la constructora de querer beneficiarse. Ahora sólo le faltan detalles que las empresas proveedores estaban ultimando este miércoles.

 

Además, es patente la presencia de las torres que extraen el aire del aparcamiento subterráneo que hay bajo el parque. Se han pintado en colores llamativos para intentar darles una función decorativa, pero ocupan sitio y tienen un claro impacto visual.  Y el parque convive con las entradas y salidas del aparcamiento. Esto condiciona notablemente el diseño escogido porque el nuevo parque tenía que convivir con el parking. Según Ganemos, la mejor opción hubiera sido llevárselo a alguna avenida cercana, algo contemplado en el plan de movilidad, pero que el Ayuntamiento tenía descartado.