García Sierra, al juzgado a un mes de las elecciones por los gastos irregulares de Borrego

Borrego, García Sierra y sus respectivos abogados, en su última visita a los juzgados.

El vicepresidente de la Diputación y el director de Fomento, que ya se han visto las caras en el escándalo de las contrataciones irregulares, vuelven al juzgado para explicar por qué Borrego usó fondo públicos para pagar gastos personales y García Sierra visó muchos de esos gastos.

Carlos García Sierra y Manuel Borrego se han convertido en los últimos tiempos en una de las parejas con más protagonismo de la actualidad política e institucional de Salamanca. Piezas clave de la denominada 'trama Diputación', el escándalo de la supuesta adjudicación irregular de contratos de obras, ya pasaron a finales de marzo por los juzgados para intentar explicar por qué cinco empresas fueron beneficiadas con adjudicaciones a medida por un importe de, al menos, 12 millones de euros. Fue la primera declaración de ambos y después se han producido las de varios técnicos y también han sido citadas cinco empresas

 

Sin embargo, pocos días después se supo que tendrían que volver a verse las caras en la plaza de Colón este viernes, 24 de abril, por otro asunto: los pagos de cenas y comidas en fin de semana que Borrego hizo con fondos púbicos y García Sierra autorizó. Una cita judicial que llega a un mes vista de las elecciones municipales del próximo mayo, lo que incrementa la presión sobre el vicepresidente y hombre fuerte de Javier Iglesias, uno de los políticos más señalados de los últimos meses por los sucesivos traspiés que ha protagonizado: los contratos irregulares de obras, el hecho de que pasara de testigo a imputado en este caso, los 17 años que estuvo sin pagar el canon la empresa de Vega Terrón (y que García Sierra debía haber reclamado desde su área), los gastos de su subordinado Borrego...

 

El motivo, la admisión a trámite de una denuncia, formulada por el PSOE salmantino, en la que se ponía de manifiesto el uso presuntamente irregular que habría hecho el director del área de Fomento (a día de hoy apartado del cargo, pero no cesado) de los anticipos de caja fija, una partida de unos 3.000 euros anuales a disposición del área y que está pensada para pequeños gasto. Sin embargo, Borrego la usó para abonar comidas y cenas en fin de semana, repostajes, peajes, bricolaje y hasta billetes de bus. Y todo ello sin control alguno, o con uno muy laxo, ya que su superior García Sierra visó las facturas que presentó para justificar los cargos a esos fondos públicos que hizo durante varios años.

 

 

Como ya ha informado este medio, Borrego pasó para la justificación de estos gastos tiquets de restaurantes y bares con consumiciones en viernes tarde-noche, sábados y domingos por valor de 3.200 euros; a los que añadió otros gastos como peajes, repostajes, tiquets de bus urbano o compras de bricolaje hasta los 7.000 euros en cuatro años; y dispuso para sí durante años de hasta 1.600 euros por ejercicio que retiró en metálico cerca de la mitad de los 3.000 euros anuales de los anticipos de caja fija.

 

Esto es lo que tendrán que empezar a aclarar este viernes ambos, y no va a ser sencillo. Estos fondos públicos no están pensados para gastos como los que efectuó Borrego, consumiciones en bares y restaurantes en fines de semana, ya que no encajan ni como atenciones protocolarias ni como dietas ni como gastos de representación: de estos últimos no le correspondía disponer, no estaban relacionados con su actividad al ser en fin de semana (fuera de actividad laboral) y, en último caso, las dietas las podía pasar por otros cauces. También será difícil de explicar por qué muchos de estos gastos no fueron comprobados antes de autorizar su cargo a los fondos públicos, por qué García Sierra visó muchos de ellos y por qué se abonaron. Y más importante, quién tomó la decisión de obviar las objeciones que, en varias ocasiones, puso la intevención de la Diputación al hecho de autorizar estas facturas.