Frenazo en seco

El Guijuelo vuelve a estar en apuros. Las grandes dimensiones no le van bien, y las del Ruta de la Plata lo son.El Zamora, incluso con más presión que los chacineros, sumó tres puntos clave a costa de un equipo sin mordiente, ahogado en su incapacidad para hacer llegar balones de peligro a Óscar Martín y en su falta de puntería. El dibujo del Guijuelo fue el previsible, el que más se está asentando en los esquemas de Pouso. El mediocentro lo armó el preparador vizcaíno con Iturralde y Neftalí al mismo tiempo, pero compensó la tendencia defensiva de la pareja con Del Prado como engache con Óscar Martín en los últimos metros.
JOSÉ ÁNGEL SANZ / ZAMORA

En la primera parte, contra pronóstico por las grandes dimensiones de terreno de juego y sin que después volviera a ocurrir, el equipo se expandió y aprovechó la movilidad de sus hombres por las bandas. Con Romero con patente de corso para merodear entre líneas y Leroy alternándose con él, era un equipo con mucho fútbol y, más importante aún, llegada a la meta rival. En una de esas incursiones, Romero tuvo la primera gran ocasión para marcar. En una jugada personal, con el balón en el pico del área derecha, culebreó con el esférico en las botas a Gomis y sólo el desacierto en el disparo, algo desviado, le hizo enviar el balón fuera. El Zamora estaba más encogido sobre el campo, agazapado. Sólo cuando el ex chacinero Agustín tenía el balón en la medular cobraban algo de pulso los locales. Eso sí, sin peligro en el terreno de juego de los salmantinos. Con el choque de cara, Montero, sin embargo, se tuvo que emplear a fondo en el minuto 26, cuando Ferreiro le centró un buen balón a Lago en boca de gol. El meta se anticipó y placó el balón con sobriedad. El Zamora parecía despertar. En un error de entendimiento entre César y Juli Ferrer en las inmediaciones estuvo a punto de llegar un susto. En el 38, Yago en una triangulación se plantó en el área pequeña y Montero, de nuevo por anticipación, paró el disparo. El partido se iba al descanso con los mismos claros que sombras.

En la reanudación el tanto de Ferreiro, en el 55, dictó la suerte. En un centro desde la derecha, con mucha fuerza, un balón que esquivó a toda la melé formada frente al portero, Ferreiro envió el balón a las mallas. Un zurdazo a la escuadra contraria que Montero sólo pudo ver pasar. El Guijuelo, y eso fue un error, siguió plantado en el campo como si no hubiera encajado un gol. Sólo en la recta final, cuando se veían venir los tres pitidos, despertaron los chacineros de su letargo.
Óscar Martín, en el minuto 63, desaprovechó un gran pase que pudo haber traído la igualada cuando disparó lejos de la portería a pesar de estar cerca de ésta. El encuentro se volvió loco en la recta final. Iturralde estuvo a punto de marcar en el minuto 92, en una jugada calcada a la que protagonizó hace dos semanas, contra la Cultural, aunque esta vez no pudo cabecear a meta con efectividad. Masini, sólo un minuto más tarde, aprovechó un gran pase de 30 metros de Agustín para plantarse con peligro ante Montero, pero el meta charro evitó el segundo. El choque acabó con los mismos derroteros, sin opciones ya de empate.