Fofuchas calvas a cambio de sonrisas de niños con cáncer

Princesas calvas

La petición de una niña con cáncer a Disney para que hicieran una película con una "princesa pelona", ha derivado en la fabricación de fofuchas para los niños del Hospital Clínico de Salamanca.

Diney tiene actualmente diez princesas principales en su marca: Blancanieves, Cenicienta, Aurora, Ariel, Bella, Jasmine, Pocahontas, Mulan, Tiana y Rapunzel. Son princesas de varias razas, con distintos caracteres pero con algo en común, preciosas y largas melenas. Parece que hay quien echa un modelo de menos.

 

La petición de una niña enferma de cáncer a Disney para que hicieran una película con su protagonista sin pelo ha generado una iniciativa en Facebook que ha derivado en la fabricación de muñecas y muñecos para regalarlas a los niños ingresados en el hospital de Salamanca, un proyecto que se enmarca bajo el nombre ‘Princesa Calva’ y que cuenta ya con dieciocho participantes.

 

El objetivo, tal y como explica la creadora de la página de Facebook en Salamanca, Loren Francho, es “solicitar” a todas aquellas personas que quieran ayudar a estos niños enfermos de cáncer, regalarle a cada uno un ‘Príncipe Coraje’ o una ‘Princesa Esperanza’, muñecos creados con goma eva, conocidos como ‘fofuchas’.

 

Añade además, “me he encontrado con varias páginas en Facebook, tanto españolas como extranjeras, en las que se pide a Disney que diseñen y hagan protagonista a una princesa con la cabeza calva, en homenaje a las niñas que padecen cáncer y han perdido sus melenas por culpa de la radioterapia o la quimioterapia. Defienden que así estas pequeñas se sentirán más bonitas y será una motivación que hará un poco más llevadera la enfermedad”.

 

Habrá un modelo a nivel nacional, para que sea igual en cualquier parte. «Y luego, el mismo día, se repartirán todos por los hospitales de toda España". Lo primero es reunir a todos los que se quieran animar a construir estos muñecos.

 

«Nosotras queremos hacerlo para que los niños con cáncer de nuestra ciudad no se queden sin ellos», dice. Y no quieren malos entendidos. «No se acepta aportación económica. Solo ponemos mano de obra, material e ilusión. Nos han mandado el prototipo de los dos muñecos e intentaremos hacerlos todos iguales». Y ofrecen ayuda «para que pueda seguir las instrucciones el que no sepa».

 

Aunque Francho explica que tampoco hay por qué enfrascarse de lleno en la creación de la fofucha si no se tienen los suficientes conocimientos. Se puede ayudar «incluso recortando. No hay que ser muy profesionales». 

 

Finalmente, las voluntarias salmantinas esperan que alguna asociación "nos ayude" y nos deje su local para poder reunirnos y así hacer el trabajo "todas juntas".