Flores para la Virgen de la Vega

El viento y la lluvia protagonizan la ofrenda, precedida por el emotivo pregón de Francisco García Sierra
cecilia hernández

El año pasado, sol y calor. Este año, viento y lluvia. Los villorejos pueden dar buena cuenta de las sorpresas meteorológicas de septiembre ya que, en dos años consecutivos, han vivido dos ofrendas florales a la Virgen de la Vega completamente diferentes.

Pero no sólo el tiempo marcó la diferencia ayer por la tarde, también la ausencia de José Amalio Díez se dejó sentir en el ánimo de los presentes, sobre todo tras el minuto de silencio con el que comenzó el rito de la ofrenda, que lleva ya celebrándose en Villoria 21 años. Con anterioridad al homenaje a la patrona de la localidad, cuya talla original reside curiosamente en la iglesia del cercano pueblo de Villoruela, había tenido lugar la lectura del pregón de las fiestas, que corrió a cargo de Francisco García Sierra, suboficial del Ejército de Tierra en el cuartel de Ingenieros de Salamanca, condecorado por su estancia de cuatro meses en Irak. Familiares, amigos y vecinos escucharon sus palabras, pronunciadas desde el balcón del Ayuntamiento, en las que recordó tiempos pasados para Villoria.

Se centró en los recuerdos de antiguos oficios, así como del ocio de los villorejos de antaño que llegaron a disfrutar de dos salas de cine. “Ese interés por la cultura sigue vivo en Villoria en forma de asociaciones, la revista digital Besana, el grupo de teatro Zaranda o el grupo folclórico Surco, que hacen de nuestro pueblo uno de los más emprendedores de Las Villas. Además somos el único municipio de la zona que no sólo mantiene su población sino que la aumenta”, pregonó García Sierra.

Perrunillas para cerrar la fiesta
Con los vivas a Villoria, la Virgen de la Vega y España, finalizó el pregón, no sin antes recibir el pregonero un escudo de su pueblo como recuerdo de este día de emoción. A continuación, comenzó la ofrenda floral de las vísperas del día de la Virgen, amenizada por el grupo Surco y en la que participaron todos los vecinos reunidos en la Plaza Mayor de la localidad, encabezados por la Corporación municipal que entregó a la talla de Nuestra Señora las varas de mando. Para finalizar la tarde, se repartieron perrunillas y limonada entre todos los presentes.