Fiscalía y acusación mantienen las penas por el asesinato del taxista

Imagen de la última jornada del juicio por el asesinato del taxista

En la última jornada de juicio también se ha dado a conocer el informe de balística. El juicio ha quedado visto para sentencia.

El juicio por el taxista asesinado en Salamanca ha celebrado su última jornada con la declaración, entre otros, de los policías que realizaron el informe sobre el DNI falso que utilizó el acusado para ocultar su identidad. Los policías también hablaron del informe de balística, que apunta a que se realizaron cinco disparos desde una distancia bastante próxima (que han estimado entre uno y dos metros). Además, la trayectoria ascendente que siguió la bala que acabó con la vida del taxista podría explicarse teniendo en cuenta la reducida altura del Audi TT desde el que, según testigos oculares, se efectuaron los disparos; sin embargo, esta hipótesis no puede comprobarse al cien por cien.

 

VISTO PARA SENTENCIA

 

Después de cuatro intensos días de juicio, las diferentes partes han expuesto ante el juez sus conclusiones definitivas. Los dos acusados (el presunto asesino y su suegra) aprovecharon su último turno de palabra para trasladar el pésame a la familia del taxista y manifestar su inocencia. El juicio queda visto para sentencia.

 

El Ministerio Fiscal reconoció que no existen pruebas directas que incriminen al acusado como autor del asesinato. Sin embargo, existen gran cantidad de indicios y detalles que, en conjunto, forman un puzzle en el que cada pieza cobra sentido, afirmó. Para la Fiscalía, la autoría queda acreditada por cinco indicios:

- Las características del autor de los disparos, atendiendo a lo declarado por el empleado de la recogida de basuras.

- Las características del coche. Tanto el hombre al que iban dirigidos los disparos, en sus primeras declaraciones, como el empleado de la recogida de basuras afirmaron que el presunto asesino utilizó un Audi TT negro. Un coche igual al que, por aquellas fechas, tenía en su poder la madre del acusado y con el que la Guardia Civil vio a su suegra en Fuentesaúco horas después del asesinato.

- Según el fiscal, existe una correlación entre la sucesión de acontecimientos y las llamadas telefónicas registradas. Así, unos quince minutos después de los hechos, se realizaron 6 llamadas desde el número que solicitó el taxi al número que se atribuye al acusado (sin obtener contestación) y, posteriormente, otras tres al número de la víctima de los disparos (con contestación). Además, el supuesto teléfono del acusado trató de ponerse en contacto con su suegra cinco minutos después de los hechos para, según la hipótesis que manejan Fiscalía y acusación, hacer desaparecer el vehículo.

- La posible relación entre el acusado y la víctima, cuyo hermano mantenía por entonces una relación con la hija de una prima del acusado.

- Y, por último, algunos testimonios o explicaciones que el fiscal considera inverosímiles o falsos, como la presencia del acusado en un club de alterne la noche de autos (cree improbable que el encargado del establecimiento, al que el acusado y su tío fueron a visitar para que testificara en el juicio, sea capaz de recordar con nitidez aquella fecha) o que la suegra del acusado se desplazara aquella noche a Fuentesaúco en el Audi TT en busca de sus hermanos después de haber estado bebiendo (lo que entra en contradicción con el testimonio de los agentes de la Guardia Civil que les dieron el alto en un control de tráfico y que indicaron que éstos no mostraron signos de embriaguez).

 

La acusación particular ha suscrito todo lo aportado por el fiscal y ha hecho hincapié en las pruebas que determinan que el acusado y su pareja vivían por aquel entonces en El Cubo del vino de manera habitual, y no en Galicia. También ha denunciado la ley del silencio que, a su juicio, han practicado los familiares del acusado a la hora de testificar. Al finalizar su intervención, ha afirmado que, dado lo certero del disparo y la corta distancia desde la que se produjo, existía una clara voluntad de acabar con con la vida del taxista para eliminar testigos. “No se trata de una bala perdida”, afirmó. A similar conclusión llegó el abogado propuesto por los taxistas para este caso.

 

Por su parte, la defensa ha argumentado que en este juicio no ha quedado probado que el acusado sea el responsable del asesinato (por ejemplo, ningún testigo dijo haber visto el Audi TT negro en las inmediaciones del lugar de los hechos momentos antes del asesinato y nada prueba al cien por cien que el coche visto por los testigos sea el mismo que el de la madre del acusado). Como prueba de inocencia ha señalado la nula oposición que la defensa ha puesto a la hora de autorizar todo tipo de investigaciones y escuchas telefónicas (en algunas de las cuales, además, no se puede comprobar la identidad de las voces). Cree desproporcionada la idea de que el registro de llamadas pruebe que se estuviera orquestando el crimen. Además, niega la supuesta ley del silencio y que los testigos hayan podido ser manipulados, “máxime cuando la mayoría de ellos ni siquiera se conocen entre sí” (en este sentido, señaló que el acusado, desde su su infancia, rompió todo contacto con su familia paterna). Tampoco entiende por qué no se procedió a la inmediata detención de su cliente “si tan segura estaba la Policía de que era culpable”. Y, por último, explica que la conducta del acusado, que no acudió a varios acontecimientos familiares, se debe a que huía de la Justicia por un delito anterior que nada tiene que ver con el asesinato del taxista. La defensa, por tanto, ha pedido la libre absolución de los dos procesados.