Fernández Mañueco aparca la declaración como ciudad de la literatura

El alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, en el día del libro de 2016. Foto: F. Oliva

El alcalde calla sobre su segunda intentona para ser reconocida por la Unesco y un año después de su último anuncio no ha dicho nada. Ya ha fracasado dos veces: en 2014 fue elegida Granada y en 2015, Barcelona.

El pasado Día del Libro de 2015 el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, anunció su intención de presentar una candidatura para ser reconocida como ‘Ciudad de la Literatura’ por la Unesco. Hoy, un año completo después, nada se ha sabido de la iniciativa en la que el alcalde ya ha fracaso en dos ocasiones y en la que parece que no ha sabido organizar una candidatura con peso suficiente. La falta de referencias por parte del primer edil invitan a pensar que se olvida de este objetivo que personalmente acudió a defender ante la Unesco.

 

En 2015, Fernández Mañueco aprovechó la fecha del 23 de abril para hacer el anuncio oficial de una segunda intentona. Lo hizo tras haber fracaso en 2014 en la primera. Entonces, el Ayuntamiento anunció un 13 de mayo de 2014 que había presentado su candidatura para entrar como Ciudad de la Literatura en la Red de Ciudades Creativas auspiciada por la Unesco. La candidatura de Salamanca estaba avalada por la Comisión Nacional de la Unesco y tenía el apoyo de todas las ciudades que ostentaban el título. El propio alcalde acudió ante la Unesco el 16 de julio de 2014 a presentar  el proyecto y los apoyos con los que contaba Salamanca.

 

Sin embargo, nada más se supo de todo aquello. La candidatura fue evaluada y finalmente la Unesco decidió conceder el título a Granada, que también concurría. Fue en diciembre de 2014 y el Ayuntamiento salmantino no volvió a decir nada del tema hasta el 23 de abril de 2015, en el que Fernández Mañueco anunció una segunda intentona para conseguir la declaración y en la que corrió la misma suerte, sin que tampoco el Ayuntamiento haya dicho nada. En diciembre de 2015 la Unesco anunciaba que Barcelona había sido designada nueva ciudad de la literatura.

 

La capital catalana armó su candidatura a partir de un Consejo Promotor de la Candidatura, formado por más de 50 entidades e instituciones vinculadas a la literatura en la ciudad. Además del apoyo de la Unesco y de los miembros de la red, algo con lo que contaba Salamanca, la candidatura recibió el apoyo de las principales asociaciones de autores, editores, traductores, bibliotecarios e ilustradores catalanes. Así que se trataba de una candidatura bien armada y que era más que una iniciativa personalista.