Feria de Día: el reto de acertar con menos cantidad y más calidad

Una zona de casetas próxima al Mercado Central.

La Feria de Día corrige el excesivo número de casetas y busca mejorar la calidad gastronómica, abandonada en los últimos años de expansión sin límites.

Este día de arranque de Ferias y Fiestas empieza también una nueva edición de la Feria de Día, la cita con las casetas. El certamen corrige este año el rumbo hacia el que había derivado y que le ha valido el rechazo de muchos salmantinos que, en algún momento, fueron usuarios y que dejaron de serlo. En las últimas ediciones han sido habituales las quejas hacia una propuesta que se había alejado mucho de sus planteamientos originales. La masificación, la falta de cuidado en el pincho que proponían muchos participantes y las eternas críticas por el nivel del servicio y de la higiene en general han rebajado la aceptación de la feria. Y sus rectores han decidido dar un 'toque' a los participantes: ya veremos qué efecto surte.

 

Sus impulsores son conscientes, o al menos los cambios que han anunciado para esta edición coinciden con estos problemas. Se ha reducido el número de casetas en quince, se han eliminado tres zonas que no eran rentables, una prueba de que habían alcanzado su tope, y se han hecho algunos retoques para reducir el impacto de la presencia de casetas en la calle; la sensación de agobio que genera cada caseta y su área de influencia pesa mucho sobre la imagen que dan. 

 

Pero por encima de todo se quieren corregir problemas de calidad: con menos participantes será más fácil vigilarlo. La feria nació con intenciones gastronómicas, pero se había salido casi por completo de esa senda por la proliferación de pinchos mejorables; es verdad que hay una limitación por precio, pero eran demasiados los que se proponían bajo la fórmula lomo+pan... En todos estos años otra feria como la de Valladolid sí ha hecho valer el componente gastronómico y la ciudad lo ha capitalizado.

 

En Salamanca este año se ha limitado a cinco el número de pinchos por caseta para evitar la "verbena" de raciones y tapas que se montaba en muchas casetas, auténticos bares provisionales. Y los pinchos de feria participantes han pasado por el examen de un jurado que los ha evaluado para comprobar si son adecuados. Con todo, el 30% de ellos son los mismos del año pasado.

 

El giro de menos cantidad y más calidad debe servir para recuperar el rumbo perdido y para mantener la aceptación del evento, al que no se le puede discutir el mérito de haber revitalizado el ambiente de calle de las Ferias y Fiestas.