Fátima Salek: El sueño español hecho realidad

Fátima Salek, en su clínica de Carbajosa (Foto: Toño González)

Las condiciones de vida en Tinduf son duras. La mayoría de la población vive en tiendas, sin agua corriente, y depende casi totalmente de la ayuda internacional externa para subsistir, que ha ido decreciendo con los años.

Fátima Salek, en su clínica de Carbajosa (Foto: Toño González)

 

Dra. Fátima Salek Selma

 

C/ Encina, 2, bajo

 

Tlf: 923 208 765

 

Carbajosa de la Sagrada

Fátima Salek nació en los campos de refugiados saharauis de la provincia de Tinduf. Hoy, 38 años después, tiene una clínica dental propia en la localidad salmantina de Carbajosa de la Sagrada, donde han nacido y están escolarizadas sus dos hijas.

 

Esta historia con final feliz no ha tenido, sin embargo, un camino fácil de recorrer, al menos a ojos de alguien europeo. Pero Fátima Salek no deja de sonreir y hablar con un agradecimiento extremo. Su positividad, su fuerza y, por supuesto, su formación, le han brindado una nueva oportunidad en la vida.

 

"Yo, como otros miles de saharauis me fui de pequeña a Cuba, en 1989, porque en aquella época ayudaban al tercer mundoLos que podíamos, nos íbamos a estudiar allí, donde estuve hasta 2001, estudiando, hasta que terminé odontología", recuerda.

 

"Una vez terminada la carrera volví a los campamentos y trabajaba como voluntaria de odontóloga, pero en 2002 llego un avión de Castilla y León con gente que nos ayudaba. Entre ellos estaban unos empresarios salmantinos y escogieron a gente que hablara castellano para hacerles de guía. Estuvieron 3 o 4 días, pero nos pareció más tiempo, fue una relación intensa. En Cuba quería ayudar a mi pueblo, pero en mi pueblo quería ayudar a mi familia. Por desgracia el pueblo saharaui vive de ayudas humanitarias. Ellos me dijeron que una forma de ayudar a mi pueblo era ayudarme a mí. Y desde que volvieron a España se encargaron de mover todo el papeleo y los trámites, pasaporte, visado, seguro médico…todo para que pudiese ir a España, un sueño para mí", reconoce emocionada.

 

"Al llegar a España me llamó la atención que todo el mundo iba en su mundo mirando sus móviles y la nieve... ¡qué frío!"

"El 22 de febrero de 2013 me vine a España y me llamaron la atención dos cosas: que todo el mundo iba en su mundo mirando sus móviles y la nieve... ¡qué frío!", recuerda divertida.

 

"Lo primero que hice fue tratar de integrarme en el modo de vivir español. Aquí los horarios son muy importantes, en el Sáhara no hay horarios y eso me costó un poco".

 

Ahora, Fátima reconoce: "Yo me formé, sí, pero si no tienes padrino, no te bautizas. Yo por mí misma no habría podido volar".

 

fatima salek odontologa carbajosa

 

"En mayo empecé con una dentista, Natalia Garrido, la primera que me dio una oportunidad de trabajar en Salamanca. Al haber hecho la carrera en Cuba, aquí tuve que homologar los estudios y lo conseguí en 2008. Para mí fue muy importante al menos poder trabajar en lo mío, aunque fuera de ayudante, no se me caen los anillos".

 

"Después, Javier Montero de la clínica Picasso me ayudó y fue el primer trabajo ya como odontóloga hasta 2012. Pero desde este mes pasado de octubre me puse por mi cuenta en una clínica... ¡y aquí estoy!".

 

Salek tiene claro que "los amigos son la familia que se elige, los escoges tú.  He conocido familia en este camino. Tengo claro que si se cruzan en tu camino personas que merezcan la pena, no hay que soltarlas nunca. Mi historia es muy dura, pero ha tenido un final feliz".

 

"Me encanta mi profesión... a los pacientes solo les importa la calidad profesional, no el color de mi piel"

En cuanto a su clínica dental en Carbajosa, Fátima asegura: "Creo que hay que darle calidad al negocio, me encanta mi profesión y estoy muy contenta. Mi sueño es seguir con mi clínica. Quiero vivir el hoy y espero estar aquí por mucho tiempo porque la gente me ha recibido muy bien. El síndrome de la bata blanca es importante: a los pacientes les importa la calidad humana y profesional a la hora de que te traten. No he tenido problemas", asegura.

 

Salek recuerda que ella fue "a Cuba sola, fue muy duro alejarme con 10 años de mi familia, pero cuando hay guerra ellos saben que nuestro bien está lejos: allí podíamos estudiar y comer. No eliges donde vives ni donde naces, pero hay que afrontarlo".

 

Ahora, Fátima tiene claro que "es posible vivir sin nada, si no bebes leche todos los días no pasa nada... Yo lo pasé materialmente hablando mal, pero he sido feliz. En el Sáhara no se piensa en el mañana, sino solo en el hoy". De esta manera, trata de enseñarles a sus hijas que "nada material vale. Este verano les llevé a los campamentos, para que los conocieran y ellas querían volver a España enseguida. Su mundo es éste, pero hay valores que solo conoces si conoces tus orígenes".

 

Ahora, Salek dice: "No tengo demasiada ambición, solo quiero vivir el día a día feliz y ser legal con la gente porque el mundo sanitario debe ser así".