Farmacia Urbina: "La más bonita" y antigua de Salamanca

(Foto: Patricia Hernández)

La Farmacia Urbina, ubicada en la Plaza Mayor, fue fundada en 1903.

Fundada en 1903, la farmacia Urbina es  “la más bonita”, según su orgulloso dueño, Manuel Ortiz de Urbina, además de ser la más antigua; “toda la decoración es original de la época, incluidos los albarelos”. La estructura de madera también ha perdurado a lo largo de los años, y aunque actualmente se sitúa en uno de los laterales de la Plaza Mayor, su emplazamiento estuvo situado durante un corto periodo de tiempo justo enfrente del actual.

 

(Foto: Patricia Hernández)

 

En cuanto a su historia, esta podría ser la de cualquier farmacia tradicional que se aprecie, ya que fue pasando de generación a generación: “el comercio lo fundo mi bisabuelo, luego paso a mi abuelo, a mi padre, y finalmente a mí, osea que hemos sido cuatro generaciones las que nos hemos puesto al frente del mismo”.

 

Precisamente, una de las claves de que el negocio, de más de cien años de historia, se haya mantenido a lo largo del tiempo, se debe a que “en cada generación siempre ha habido alguien dispuesto a estudiar farmacia”.

 

Otra de sus claves podría residir en lo que la diferencia de las demás, ya que no todas pueden presumir de tener una ubicación tan privilegiada como es la Plaza Mayor. Además de que “en su día se puso muy bien, es decir, con mucha calidad respecto a decoración y materiales, y por eso todavía perdura”.

 

De esta forma, se puede entrever que el establecimiento no ha sufrido ningún tipo de reforma, lo que se puede apreciar en la fachada de madera, en la cual está grabado en el mismo material su nombre, así como en algunos objetos que decoran su interior, como un reloj que ha marcado las horas a lo largo de los años de vida de la farmacia, o como los albarelos que antiguamente albergaban en su interior las sustancias para hacer las fórmulas magistrales, que aún se siguen realizando.

 

(Foto: Patricia Hernández)

 

Sin embargo, los albarelos han quedado como elementos decorativos, dado que hace un tiempo se aprobó una ley que obligaba a conservar las sustancias a una cierta temperatura y en unas determinadas condiciones, por lo que estas se guardan en otro sitio. Los mismos, conviven con otros elementos más actuales como pueden ser los productos de parafarmacia, que poco a poco han ido ganando terreno en el propio establecimiento.

 

Por todo ello, no cabe duda de que si no es la más bonita, es una de las farmacias más encantadoras que existen en Salamanca, por lo que no es de extrañar que haya gente interesada en hacerse con ella, y aunque Manuel sostiene que de momento no la vendería, finalmente reconoce que “todo tiene un precio”.