Fallido lavado de cara del presidente Zapatero

 
ARodríguez Zapatero hay que reconocerle la valentía de dar la cara y comparecer en la Televisión pública y en el Parlamento para dar explicaciones a su más que cuestionada gestión de Gobierno. Pero poco más. Si lo que pretendía el presidente en la entrevista televisada del lunes era mejorar una imagen cada vez más deteriorada por razones evidentes, no lo consiguió, sino todo lo contrario. Una vez más, y llevamos así cerca de dos años, volvió a decirles a los españoles sin ruborizarse y con absoluta convicción que lo peor de la crisis ya ha pasado o que el paro se resolverá “cuando pasemos de destruir empleo a crear empleo”. No contestó a las improvisaciones del Gobierno, ni a sus permanentes contradicciones, ni siquiera adelantó nuevos planes efectivos para mejorar la economía, se limitó a dar un mensaje de auto complacencia y a enumerar una por una todas las medidas, insuficientes, que había tomado su Ejecutivo. Sólo reconoció que no había previsto el alcance ni la gravedad de la crisis, pero compartió su error con toda la comunidad y los organismos internacionales. Después de una hora de entrevista, lo único que quedó claro es que ha llegado la hora de subir los impuestos para pagar las prestaciones por desempleo, pero no ha llegado la hora de acometer de verdad reformas estructurales. Ni siquiera de remodelar un Gobierno, porque Zapatero está “contento. Me siento responsable de cada una de las personas que han perdido su empleo”, dijo. Pero si fuera así, el pago por esta lacra sólo tiene un camino.