Evocación de Azorín en el pregón del centro Cultural El Porvenir

Juego literario. El médico Jesús Alfonso Sánchez recrea pasajes de la obra literaria del escritor de la Generación del 98 adaptándolos a Miróbriga. Éxito. Lleno a rebosar en el salón de actos del centro
MONDRIÁN / DAVID RODRÍGUEZ
El ciclo de pregones del pre-Carnaval se trasladó en la noche de ayer hasta el centro Cultural y Recreativo El Porvenir, donde el médico mirobrigense Jesús Alfonso Sánchez ofreció un pregón diferente, evocando a uno de los escritores más importantes de la Generación del 98, José Martínez Ruiz Azorín. Alfonso Sánchez extrajo pasajes de la obra de este autor, mezclándolo con vivencias personales suyas en Miróbriga.

La noche la abrió el secretario del centro, Tomás Domínguez Cid, quien presentó al pregonero, y recordó su buen ejercer como médico en las más de dos décadas que lleva en la ciudad. Ante un salón de actos abarrotado, el pregonero abrió su intervención mostrando su honor por tal designación, y empezó su intervención explicando que iba a hablar “de las cosas humanas y divinas que nos identifican como pueblo, con nuestra propia historia”.

Alfonso Sánchez mostró lo que para él representa el centro El Porvenir, y quiso dedicar su pregón, “escrito en las madrugadas cuando todo dormía y el pensamiento estaba entregado a sí mismo”, a Ciudad Rodrigo, un pueblo con “clara inteligencia y corazón generoso”. Después realizó una trasposición de elementos de la obra de Azorín a lugares de Ciudad Rodrigo como la plazuela del Buen Alcalde: “ancha plaza silenciosa, solitaria; en medio hay una fuente que murmura día y noche; a un lado, una iglesia hace destacar en el azul su cúpula perfecta”, o el castillo, “vigilante y señero”. A continuación realizó una exaltación de lo que supone Castilla, fijándose en todos los ingredientes de una tierra “bella y apacible”.

Alfonso Sánchez explicó que él no es “mirobrigense de nacencia, pero lo soy de elección”. A los “ricos en millones y cañones” les envía el mensaje de que “igual que no se puede atar la luz del sol, no se puede reprimir a un pueblo libre, y Miróbriga lo es”. Especialmente, evocó el Bicentenario de la Guerra de la Independencia, recordando cómo Madrid rebautizó a una de las calles que sale de su Plaza Mayor con el nombre de Ciudad Rodrigo después de que Miróbriga fuera liberada de las tropas francesas “con motivo del comportamiento heroico y sublime de los mirobrigenses y comarcanos”.

También recordó la figura de Napoleón, y cómo salió de Miróbriga “mellado, con el ánimo hundido”, porque “cualquiera de nuestros guerrilleros era más inteligente que cualquiera de sus mariscales de campo”. En definitiva considera que “España hizo en Miróbriga otra página trágica y épica, en aquellos días de desolación”. Sobre esta ciudad, explica que “ha sobrevivido, nunca en su espíritu capituló, ha podido ser grandes cosas y no ha querido ser nada”.

El pregón finalizó con agradecimientos a varios médicos importantes en su vida, y a su familia, que ocupaban las primeras filas de la sala.