Estafan 5.000 euros a una mujer a través del conocido timo del tocomocho

Calle Juan de Villoria. La víctima, de unos 50 años, sufrió un ataque de nervios al percatarse del fraude y tuvo que ser atendida por los facultativos
E. G.

Pese al conocido timo del tocomocho, todavía sigue habiendo víctimas de este tipo de estafas, especialmente las personas mayores. La última afectada ha sido una mujer de unos 50 años de edad, que cambió 5.000 euros por un fardo de papeles de revistas doblado a modo de billetes y un boleto que no estaba premiado, según informó el portavoz de la Policía Local de Salamanca.

Los hechos ocurrieron el pasado lunes, en torno a las 15.00 horas, cuando la víctima, cuya identidad no ha sido facilitada, transitaba por la calle Juan de Villoria. Se aproximó hacia ella un hombre, que según la víctima tenía acento sudamericano, para comentarle que tenía un boleto premiado pero que no lo podía cobrar en una entidad por razones que le expone y parecen convincentes.

En ese momento de la conversación llegó una mujer, utilizada como gancho en el timo, quien verificó la autenticidad del boleto para convencer a la víctima en el timo –en muchas ocasiones emplean un periódico para comprobar que ese número resultó premiado–. De esta manera consiguieron engañar a la víctima, quien se dirigió hasta la entidad de Caja Duero, ubicada en la calle Alfonso IX, de donde sacó 5.000 euros, que entregó a los estafadores. A cambio, éstos le entregaron el boleto supuestamente premiado, más un fardel de tela, que presuntamente contenía billetes, como recompensa por el intercambio efectuado. La sorpresa de la víctima llegó cuando al sacar los supuestos billetes de la bolsa se percató de que en realidad se trataba de papeles de revistas doblados y atados con gomas, simulando billetes. Además, comprobó que el boleto tampoco había resultado premiado. Tras percatarse de que había sido víctima de un timo, la mujer tuvo que ser atendida por los servicios de Emergencias debido a que sufrió un ataque de nervios.

También en Béjar a finales de año una mujer de 65 años estuvo a punto de sacar del banco 9.000 euros, pero no lo hizo debido a que su marido llegó en ese momento a la entidad y se percató del engaño. Los estafadores huyeron del lugar para evitar ser descubiertos.