ESPAÑA ES EL MEJOR EQUIPO DEL MUNDO

PRIMER MUNDIAL DE LA HISTORIA. España se gana un hueco en el Olimpo del fútbol gracias a un gol de Iniesta en la segunda parte de la prórroga (115’) de la final del Mundial
J. A. Pascual (EFe) / Johannesburgo

De manera agónica, como no podía ser de otra manera, en la prórroga, con un gol del mago Andrés Iniesta, España fue recompensada por el fútbol después de casi un siglo y alcanzó la anhelada gloria del título mundial al imponerse a una Holanda rácana y alejada de su fútbol habitual.

La Roja, campeona de Europa hace dos años en Viena, se coronó en el Soccer City de Johannesburgo como el mejor equipo del momento y rubricó un trienio de ensueño. Todo un premio a una generación grandiosa, que ha llevado al fútbol español a la excelencia y a las más altas cotas, y todo un castigo para una selección holandesa que distó notablemente de la imagen mostrada hasta ahora y que no fue digna heredera de aquellas generaciones grandes que lideraron Johan Curyff y Marco van Basten, y cayó en su tercera final de un Mundial tras la de Alemania 74 y Argentina 78.

España fue mejor, sin discusión. Pudo haber ganado antes, mucho antes, pero también podía haber perdido si no surge, de nuevo, su gran capitán, Íker Casillas, para amargarle la noche a su ex compañero Arjen Robben. Del Bosque volvió a confiar en Pedro Rodríguez.

España asumió de salida su rol dominador. Llevó las riendas, quizá hasta más de lo esperado ante una Holanda que prácticamente no quiso o no pudo jugar. Lo más extraño fue que el cuadro oranje se dedicó a destruir de manera exagerada, hasta de forma excesivamente brusca.

No encontraron el destino y los de Van Marwijk consiguieron frenar la avalancha de fútbol que se les venía encima cortando el juego constantemente aun a costa de tarjetas que pudieron convertirse, sobre todo una patada de Nigel de Jong en el pecho de Xabi, en rojas.

Holanda tan sólo tenía el recurso de los intentos de internada de Robben y la movilidad de Wesley Sneijder, pero le bastaba para ahogar, con el duro trabajo de contención, y secar la fábrica del fútbol español, dificultar la visión de Xavi y las maniobras de Iniesta pese a la movilidad de Pedro y el desgaste delante de Villa.

La tuvo Holanda a los 60 minutos en un balón de Robben, que se quedó solo ante Íker Casillas, pero el guardameta del Real Madrid volvió a convertirse en un santo.

Para entonces ya había saltado al campo Jesús Navas en lugar de Pedro. El extremo diestro del Sevilla no tardó en hacerse notar y provocó en una internada una clamorosa ocasión de David Villa, cuyo disparo a gol lo salvó Heitinga.

Decir que el encuentro estaba abierto es decir poco. Se mascaba la tensión. En cualquier momento se podía desnivelar la balanza en uno y otro lado, aunque volvió a ser España, con un remate en solitario de Sergio Ramos que se le marchó alto.

España, pese a la entrada de Cesc Fábregas, no fue capaz de encontrar la dinámica mínima para desbordar. Perdonó España en la prórroga, porque después de un posible penalti de Heitinga a Xavi cuando el barcelonista iba a remachar, Cesc, Iniesta y Jesús Navas tuvieron en sus botas de nuevo la sentencia y no la encontraron. Del Bosque se jugó su última baza con Torres. Se le puso de cara a España la última fase cuando Heitinga fue expulsado a falta de once minutos.

Holanda ya se dedicó a esperar los penaltis, pero ahí surgió, inconmensurable, Iniesta, que había sido castigado por infinidad de faltas, para, como hizo con el Barcelona en la Liga de Campeones, dar la mayor alegría de la historia al fútbol español.