¿Es cuadrada la Plaza Mayor de Salamanca? ¿Cómo se construyó? ¿Por qué Felipe V repite medallón?

(Foto: Chema Díez)
Ver album

El medallón "repetido" se debe a que así lo quiso la historia. Felipe V, el primer borbón en acceder al trono, sucedió a su tío-abuelo Carlos II, que murió sin descendencia. Su reinado llegó hasta 1724, cuando abdicó en su hijo Luis I.

La Plaza Mayor de Salamanca guarda no pocas curiosidades. Por ejemplo, aunque lo parezca, no es cuadrada, pues ninguno de los lienzos mide lo mismo, y, aunque lo parezca, no fue construida al mismo tiempo, sino por partes, y la finalización de las obras difiere mucho entre unas y otras - la espadaña llegó un siglo después-.

 

Estas peculiaridades también afectan de lleno a sus medallones, algunos de ellos vacíos (23); otros sin rostro concreto, pues son alegorías que hacen alusión a las repúblicas; otro pendientes de su retirada, como es el caso de la efigie de Franco; y otro, incluso, arrancado a golpe de piqueta, el de Godoy.

 

Y también se da el caso de que, dentro del amplio cortejo de reyes en la Plaza Mayor, no está quien fundó la Universidad de Salamanca en 1218, Alfonso IX. En cambio, sí está, y por partida doble, el monarca Felipe V.

 

En este caso, el medallón "repetido" se debe a que así lo quiso la historia. Felipe V, el primer borbón en acceder al trono, sucedió a su tío-abuelo Carlos II, que murió sin descendencia. Su reinado llegó hasta 1724, cuando abdicó en su hijo Luis I.

 

 

Los dos medallones de Felipe V en la Plaza Mayor de Salamanca (Fotos: De la Peña)

 

 

Es este último, Luis I, quien se sitúa en el medallón que hay entre las dos imágenes de Felipe V. El motivo de ese segundo medallón es que el hijo murió, apenas meses después de hacerse con la corona, y el reinado volvío a estar de nuevo en manos de Felipe V, de ahí esa segunda efigie.

 

La historia quiso que él tuviese dos medallones, en lugar de uno que fuese testigo de sus dos etapas al frente del pueblo español. Ambos relieves fueron creados por Alejandro Carnicero, pero no son iguales.

 

Las diferencias están patentes en el ágora. En el primero de ellos se puede ver a un rey que mira a la izquierda y que luce un sombrero; en el segundo, su cabello ya no está cubierto y cambia su gesto hacia la derecha, hacia el mismo lado que observan sus hijos Luis I y Fernando VI, quien accedió al trono tras su muerte.