¿Es Argentina el otro equipo de los brasileños?

Unos 7.000 aficionados, en su mayoría brasileños, se dieron cita este miércoles en las tribunas del estadio Independencia para ver el entrenamiento de la selección argentina de fútbol, que tuvo su primer contacto con el público local, y en especial a su delantero estrella, Leo Messi.
BELO HORIZONTE (BRASIL), 11 (Reuters/EP)



Calles cortadas al tránsito y abarrotadas de hinchas brasileños con camisetas de Argentina fueron el marco de las cercanías del estadio del Club América desde mucho antes del inicio de la práctica argentina. Los hinchas animaron ruidosamente a Messi, Ángel Di María, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín, los más admirados de la albiceleste.

La sesión de Argentina demandó un gran operativo de seguridad en el barrio Orto, sede del estadio del América, que incluyó un helicóptero de la policía local. Pese a la seguridad fuera del estadio, los que se tomaron dentro de la cancha no fueron suficientes y no pudieron evitar que unos 10 aficionados ingresaran al campo de juego para saludar a sus ídolos, e incluso uno de ellos alcanzó al delantero del Barca y se arrodilló en señal de veneración.

Su cariño tuvo una gran respuesta, ya que Messi se sacó parte de su ropa de entrenamiento y se la dio con una gran sonrisa, lo que le valió un prolongado abrazo de su admirador, que retorcía nerviosamente un sombrero mientras estaba frente al azulgrana. Otro hincha, de un asombroso parecido con el astro brasileño Ronaldinho, se paseó entre los jugadores argentinos, lo que generó risas en el plantel de Alejandro Sabella.

Y es que la fiebre por Messi mostró síntomas sorprendentes. Edna, una jubilada de 70 años, hizo fila desde la madrugada para conseguir entradas gratis para sus nietos, que estaban trabajando. "Mi bisnieto nació cuando estaba haciendo cola, tuve que esperar unas horas para conocerlo", relató la mujer a 'Reuters'.

En tanto, una pareja conformada por un argentino y una brasileña tampoco se quiso perder la posibilidad de ver en acción a los pupilos de Alejandro Sabella. "La rivalidad a veces nos separa, pero para eso existe el divorcio", dijo a 'Reuters' Marcela sin poder contener la risa.