Éramos pocos y... parió Herrera

Juan Vicente Herrera. BORIS GARCÍA

Las declaraciones del presidente sonaron como un terremoto. Muchos se llevaron las manos la cabeza mientras se abre el debate sobre la situación política que su marcha podría generar en Castilla y León.

El presidente de la Comunidad y del Partido Popular en la Comunidad tuvo la capacidad de hacer autocrítica una vez abiertas las urnas. "No ha sido un buen resultado para Juan Vicente Herrera", reconoció. Otros líderes provinciales no fueron tan modestos ni quisieron ver el batacazo que habían recibido los populares en estas elecciones autonómicas y municipales.

La entrevista de Carlos Alsina en Onda Cero fue un auténtico tsunami político que removió los cimientos de Moncloa, Génova y, por supuesto, Castilla y León. Sin ambages, sonó a sentencia y también a despedida. El tiempo dirá si finalmente decide dar un paso al costado y no presentarse a su investidura. En cualquier caso, si lo hace, no parece que estuviéramos ante una legislatura con vocación de permanencia

 

Una duda. ¿Por qué Herrera no hizo esta reflexión en voz alta antes de las elecciones? Otra cuestión. ¿Por qué el ex delegado del Gobierno dice ahora que a algunos ministerios les ha faltado sensibilidad con Castilla y León? ¿Por qué no lo denunció cuando estaba en la Delegación?

 

Da la sensación de que el Partido Popular ha llegado tarde a las conclusiones sobre los nuevos tiempos que corren, aunque el único que ha tenido capacidad para ver la situación de modo global ha sido el propio Herrera, lanzando un dardo a Rajoy y a ciertos ministros intransigentes con aquellos temas sensibles para la Comunidad. 

 

El futuro es realmente incierto en cualquiera de las posibilidades que se plantean, con o sin Herrera. Con o sin Rosa Valdeón, a quien el presidente ya ha asignado las mayores papeletas de la sucesión. El Partido Popular, a nivel general, ha ganado las elecciones pero ha perdido una importante cuota de poder territorial. Como en Castilla y León, donde sus mayorías absolutas se han convertido en victorias insuficientes que mutilan la capacidad de un partido para hacer política porque los pactos le envían a la amarga oposición.

 

Herrera ha explotado y con él buena parte del sentido común de un Partido Popular plagado de interrogantes. Por si tenían pocos problemas después del revés en las urnas. 

 

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