Equo cree posible crear 20 millones de empleos en Europa con eficiencia energética y una nueva política fiscal

Gabriel Riesco, de Equo Castilla y León.

La formación 'verde' desgrana una serie de propuestas con las que se pueden crear dos millones de empleo solo en España y que giran en torno al ahorro de energía, la defensa de los servicios público y una fiscalidad más dura con paraísos fiscales y defraudadores.

Equo ha puesto sobre la mesa sus soluciones para una cuestión fundamental en Europa: el desempleo. Y asegura que aplicando una serie de medidas que proponen sería posible crear 20 millones de empleos en todo el continente, dos millones solo en España, que además serían estables y de calidad. La fórmula gira en torno a políticas de ahorro energético, fiscales y financieras que Gabriel Risco, coportavoz de Equo Castilla y León, ha expuesto esta tarde en Salamanca.

 

La formación 'verde', que concurre a las europeas con Juan López de Uralde como cabeza de lista e integrado en un consejo con todas las formaciones ecologistas de Europa, tiene claro como combatir la crisis social, económica, de democracia, de transparencia y ecológica que afecta a la UE, y ha dado a conocer en Salamanca sus recetas en materia de empleo. Las medidas se toman sobre la enseñanza de que "esta ha sido una crisis de avaricia que demuestra que el mercado no se autoregula" y que ha dejado a 27 millones de personas sin empleo.

 

Para paliar este problema, proponen una serie de medidas que lograrían, según sus cuentas, crear 20 millones de empleos dignos y duraderos en toda Europa. El truco es conseguirlos en la actividad 'verde': energías renovables, ecoagricultura, movilidad, turismo sostenible, rehabilitación de edificios para lograr eficiencia energética... son los campos en los que se lograrían. Y los fondos para impulsarlos saldrían de una menor dependencia de los combustibles fósiles, la tasa a los grandes emisores de contaminación por carbono y un impuesto sobre las emisiones.

 

Además, Equo considera imprescindible una política fiscal más igualitaria, para lo que aplicarían la denominada 'tasa tobin', un impuesto sobre las transacciones financieras para evitar las especulaciones; además, intentarían la armonización fiscal en materia de impuesto de sociedades, lucharían contra el fraude fiscal, acabarían con el secreto bancario y penalizarían las operaciones con 'paraísos fiscales' desde Europa, obligando a informar de todas ellas.

 

Al tiempo, y en busca de la consolidación de los servicios sociales y públicos básicos, impedirían que se vuelva a cargar la consecuencia de la crisis del sector bancario sobre los ciudadanos, que han pagado del dinero público porque los poderes se han plegado a los intereses de un sector particular.