"Enfermé desde que tomé la primera cerveza": los tragos más amargos del alcoholismo

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Esta es la terrible historia de Paco, un hombre que ha luchado para poder salir del alcohol y que hoy es uno de los líderes de Alcohólicos Anónimos en Salamanca. 

 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

 

Alcohólicos Anónimos Salamanca es una comunidad de personas con un frente común, la adicción al alcohol. Ellos mismos se convierten en una cadena de voluntad a la que asirse. La única medicación que consumen es la empatía, y la  consiguen compartiendo sus experiencias y confesando sus respectivas situaciones. De esta manera entienden que no son un caso aislado, que la enfermedad del alcoholismo es más frecuente de lo que pensaban antes de ponerse en contacto y que la única manera de superarla es su aceptación y la voluntad individual.

 

Actualmente en Salamanca una treintena de afectados acude de forma constante a las reuniones, pero la cifra aproximada de personas que los visitan por primera vez cada mes es de cuarenta y, de ellas, solamente permanecen dos, los demás no son capaces de asumir su enfermedad y lo habitual es que ese paso tarde en llegar.

Su aspecto físico es saludable. Su voz, algo temblorosa, delata que contar esta historia aún cuesta demasiado. La mirada va siempre hacia un mismo lugar. Paco tiene 48 años. Desde los 15 y hasta los 27 vivió la peor pesadilla de su vida. Fue 12 años alcohólico. Asegura que el alcoholismo es una enfermedad mental, "nacemos propensos a ser adictos o al menos esa es mi teoría". Dice que "vivía borracho" y asegura que estuvo muerto en vida. Hoy sin embargo es líder en Alcohólicos Anónimos en Salamanca. Allí, "recuperé mi vida".

 

La enfermedad es lenta y progresiva. "Empecé a tomar cerveza a los 15 en una esquina como todos los chicos de mi edad". No le echa la culpa a las amistades. "Los que tomaban conmigo, no quedaron pegados, yo sí. Me enfermé desde que tomé el primer trago. Ahí lo descubrí. Pienso que la enfermedad viene adquirida. Nacemos propensos a ser adictos. Si bien esa borrachera que fue terrible, cualquier chico de mi edad hubiese dicho: no tomo más" confía, "yo seguía y seguía...".

 

¿Cómo siguió?... Paco asegura que con los años el malestar físico va creciendo, pero sobre todo el psicológico. Así, una y otra vez su familia le advirtió que tenía serios problemas, incluso que por culpa de esta maldita enfermedad podría perder su trabajo. "Mi madre y mi hermana me dejaban tarjetas de centros de desintoxicación por toda la casa, yo las veía y poco a poco me fui armando de valor para poder plantarme en la puerta de uno de ellos".

 

Uno tiene que tocar fondo. Decidir que 'basta'. "Gracias a Dios que lo hice, sino no podría haberlo dejado. Me sentía solo, pensaba que nadie me quería, fui quedándome sin amigos... Porque los que realmente estaban ahí acabaron apartándose de mí" asegura con la voz quebrada recordando ese día que marcó historia en su vida. Y esa fue la ultima vez que tomó  alcohol hasta hoy. "Veo el milagro de haber dejado de beber en todos los actos de mi vida, pero tuve que tocar fondo. Comprender que pasé por innumerables problemas", resalta.

 

NI UN CARAMELO CON ALCOHOL

 

La recuperación es posible y es eso lo que -según Paco- debe saber la gente que hoy por hoy está en ese infierno. "Desde hace 20 años no tomo nada". De eso se trata. Ni un trago ni un caramelo con alcohol. "Cualquier cosa puede despertar la adicción de nuevo. Hay que cuidarse en reuniones con amigos, con gente que no me conoce. Es un ejercicio", expresa con sabiduría.

 

En Alcohólicos Anónimos Salamanca concurre gente de todo tipo, de buena posición económica y también conocida socialmente. "Yo desde hace algunos años estoy aquí. Veo que vienen de todos los estratos sociales y edades, mucha gente joven. Antes eramos solo varones y ahora hay mujeres. He visto cosas que no veía" dice en voz baja. Aun así anima a todos aquellos que saben "dentro de sí mismos" que son alcohólicos a "dar el paso". Siempre hay esperanza para "salir del hoyo en el que estás metido". Y es que a pesar de vivir con el fantasma de la recaída, Paco con toda su voluntad, asegura que no volverá a beber el resto de su vida.

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