En sólo una hora, un niño puede morir olvidado en un coche al sol

Los especialistas recuerdan en la mayoría de las ocasiones se trata de niños de entre 1 y 5 años, atados en la silla de seguridad del asiento trasero del automóvil.

Cada verano fallecen en Estados Unidos 37 niños olvidados en coches aparcados al sol. En Europa también se producen trágicos casos similares que, según advierten los pediatras de la Sociedad Española de Pedriatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP) "no son infrecuentes" y para los que "la prevención es el único arma".

 

Estos especialistas recuerdan en la mayoría de las ocasiones se trata de niños de entre 1 y 5 años, atados en la silla de seguridad del asiento trasero del automóvil, los que son víctimas inocentes del olvido de sus familiares o cuidadores. "El cambio de rutinas o hábitos como el final del colegio o una circunstancia inesperada pueden desencadenar la tragedia --advierten--. Incluso los padres más preocupados pueden tener momentos de distracción respecto a los hijos, sobre todo cuando son muy pequeños, por el estrés que afrontan ( conciliación de la vida laboral y familiar, pocas horas de sueño...).

 

Esta desgracia sucede a personas de todos los niveles socioeconómicos y educativos". Otras veces puede deberse a travesuras de los menores, que sin supervisión, y con el objetivo de imitar a sus progenitores, "juegan a conducir", y se quedan encerrados. En condiciones normales la temperatura corporal se mantiene entre 36º y 37ºC, independientemente de la temperatura exterior.

 

Los mecanismos encargados de la regulación de la temperatura corporal en los niños menores de cinco años no son tan eficaces como en los adultos, por tres motivos principales: tienen proporcionalmente más superficie corporal (acumulan más calor), su cuerpo contiene más agua y tienen menos autonomía para beber (se deshidratan fácilmente). Todo esto contribuye a un mayor riesgo para desarrollar un golpe de calor en un corto periodo de tiempo, y más grave que en el adulto, pudiendo producir la muerte en poco tiempo.

 

A temperaturas ambientales relativamente frescas, el aumento de la temperatura en los vehículos es significativo en días claros y soleados y pone a los menores en riesgo. Los vehículos se calientan rápidamente, dentro de los primeros 15 a 30 minutos al sol. Por ejemplo, un día de 36°C, un coche con puertas y ventanas cerradas, aumenta hasta los 67°C en 15 minutos(este aumento es menor en coches de colores claros y monovolúmenes).

 

Con las ventanillas bajadas 5 centímetros, se alcanza una temperatura interior de 50ºC, que sigue siendo muy alta. Un niño en el interior de un coche aparcado al sol en verano y sin ventilación puede alcanzar los 42 ó 43 grados de temperatura corporal y morir en el plazo de 30 a 60 minutos.

 

PREVENIR UN GOLPE DE CALOR

 

Los síntomas de golpe de calor son respiración rápida, aumento de la frecuencia cardíaca, fiebre, piel muy caliente(con o sin sudor), sed intensa, dolor de cabeza, irritabilidad, vómitos, decaimiento y disminución del nivel de conciencia incluso con convulsiones.

 

En estos casos, los pediatras recuerdan que se debe actuar de inmediato, llamar a los servicios de emergencias, ya que el pronóstico viene marcado por la rapidez de actuación. En este sentido recomiendan: Intentar abrir el automóvil manteniendo la seguridad del menor (por ejemplo rompiendo el cristal de una ventanilla alejada). 

 

Antes de llevarlo a un centro hospitalario es necesario enfriar el cuerpo trasladando al niño a la sombra o a una zona más fresca, sumergiéndolo en agua tibia, aplicando paños o toallitas mojadas en la cabeza y en el resto del cuerpo; estos paños mojados deben cambiarse cada poco tiempo, por otros frescos, porque rápidamente se calientan. Si es posible, utilizar un ventilador que aumente el efecto refrigerador.

 

Elevar la cabeza del niño y si está consciente, ofrecer líquidos, preferentemente con sales, por ejemplo solución de rehidratación oral(deben ofrecerse pequeñas cantidades con frecuencia).

 

Para evitar estas tragedias, los pediatras recomiendan mantener los coches cerrados y con las llaves fuera del alcance de los niños, trabajar con los fabricantes automóviles y de asientos de seguridad para mejorar la seguridad, elaborar campañas de publicidad anuales, evitar dejar a menores cerrados en un lugar soleado dentro del automóvil sin supervisión (en algunos países es ilegal dejar a un niño sin cuidado dentro de un automóvil más de 15 minutos).