En otra dimensión

El Salamanca tenía la inesperada oportunidad de encaramarse en lo más alto de la clasificación, aunque para ello le tocaba doblegar nada más y nada menos que al gran favorito de la categoría.
t. S. H.

El Real Betis este año sí que está dispuesto a hacer buenos los pronósticos que lo sitúan de vuelta a Primera porque no sólo tiene una plantilla de calidad sino que además ya sabe que para ganar en esta categoría, al margen de explotar la calidad, hay que arremangarse y tiene un técnico capaz para poner en orden y amalgamar ambos conceptos.

La disposición inicial de ambos equipos hizo prever un encuentro de alternativas. Como había dejado entrever durante la semana, Cano quería explotar los problemas por alto a balón parado que hasta ahora había evidenciado el Betis, que con la vuelta de Salva Sevilla apuntalaba una medular trabajadora y de calidad y liberaba a Emaná para que el camerunés campara a sus anchas.

Dos equipos dispuestos a investirse como líderes no podían más que intentar entrar en el encuentro con buen pie y los charros buscaron de inicio como primera alternativa ofensiva a Perico, que lo intentaba una y otra vez por la banda izquierda. En dos acciones casi consecutivas pisó área, llevando peligro sobre todo en la segunda de ellas aunque el balón quedó suelto sin que nadie acertara a rematarlo.

El Betis respondía con disparos desde la frontal, principalmente por parte de Emaná, que ponía a prueba a Biel Ribas. El conjunto andaluz no elaboraba demasiado para plantarse en las inmediaciones del área unionista. Bastaban dos o tres toques para desahogar cualquier momento de presión de los locales, que cada segundo que pasaba daban la sensación de optar por el contragolpe como principal arma ofensiva.

Los dos equipos se manejaban con comodidad en sus respectivos papeles. Uno empezando a llevar la manija y el otro bien colocado atrás y a la espera. Pero bastó un minuto para que todo se viniera abajo.

El colegiado obligó a salir a Yuste del terreno de juego tras despejar un balón y darse un golpe en la nariz y en el saque de esquina posterior no pudieron despejar Goiko primero ni Moratón después y Rubén Castro aprovechó para hacer el primer gol tras tocar Momo y dejar pasar Dorado. Alegría bética, un jarro de agua fría y protestas en la grada local y, mientras, en la banda Héctor Yuste solicitaba incorporarse al campo. No le dio permiso el colegiado y, en la jugada siguiente, justo por su zona de influencia apareció Emaná incorporándose sin marca alguna a la frontal. Desde allí se soltaba un zapatazo que suponía el 0-2 a los 23 minutos de partido. Casi nada contra lo que lidiar. Fue un minuto que pesó como un siglo sobre el equipo local que no encontraba claridad de ideas para acercarse al área del Betis. El equipo andaluz jugaba muy fácil, casi como si estuvieran practicando un rondo, llevando peligro en apenas tres toques. Así estuvo hasta el minuto 34 cuando Salva Sevilla ganó la frontal, miró, esperó y cedió hacia la incorporación de Emaná, que no marcó el segundo de su cuenta porque topó con el palo.

Dos disparos de Arbilla, uno desde la frontal tras incorporarse por banda, y uno de un golpe franco lejano, ambos con destino lejano al marco fueron el bagaje ofensivo de los charros hasta el descanso.

El Betis tenía claro qué debía hacer en la reanudación. Mantener al Salamanca lejos de su área y hacer de su posesión algo infructuoso. Al equipo charro le faltaba ritmo, velocidad en los movimientos y los desplazamientos para tratar de igualar la mayor calidad de los béticos. Pese a ello lo intentaban hasta que el duelo se quebró con el desmayo de Miguel. A partir de ahí, poco importó lo que sucediera en el campo, aunque todos hicieran de tripas corazón y siguieran adelante cuando el albaceteño salió hacia el hospital. La entrada de Mario y Sarmiento mejoró a los locales pero fueron los visitantes, de nuevo de la mano de Emaná, los que elevaron un nuevo gol y cerraron el marcador.