En el Helmántico, ‘made in España’

DE MENOS A MÁS. El encuentro no fue sencillo para la selección nacional dirigida por Del Bosque ya que con la baja de Xabi Alonso le faltó velocidad en la salida de balón
Teresa Sánchez
La selección española puso el broche de oro a dos días de magia en Salamanca con su triunfo ante Lituania por 3-1. Del Bosque acertó en sus pronósticos, ya que había advertido que no iba a ser un encuentro sencillo.

La baja de Xabi Alonso obligó al seleccionador a modificar su centro del campo donde a la ausencia de Xavi se unía la del otro arquitecto del juego de la selección. Fue Iniesta el que se puso al mando de las operaciones con Busquets escudándole y Cazorla a su derecha. Con esta remodelación le costó a la selección ponerse a funcionar porque le faltaba un punto de velocidad con el balón. Aun así no había otro protagonista en el partido que la selección española que tuvo que esperar hasta el minuto 16 para gozar de su primera ocasión de gol con una peligrosa falta en la frontal que ejecutó Silva por abajo para que Karcemarskas blocara el tiro por el disparo envenenado del jugador del City.

A la selección le faltaba buscar más el juego por banda para conseguir derribar el muro de dos líneas montado por la armada lituana y tuvo que ser de nuevo a balón parado cuando llegó una nueva oportunidad clara, esta vez después de que Ramos cabeceara al larguero un saque de esquina. Las llegadas de Lituania eran tan escasas como inocentes pero el dominio de España se limitaba a la posesión del esférico. Eso sí, el portero reaccionó bien en una internada de Silva que, una vez que pisó el área, quiso rizar el rizo e intentó regatear por dos veces a defensa y guardameta.

No acababa de estar cómoda España, que sin tener ningún apuro atrás, tampoco encontraba espacios adelante. Lo intentaba más con Villa tirado a la izquierda, pero demasiado empeñado en disparar con escasa fortuna. En esas estaba el encuentro, a la altura del minuto 40, cuando Íker Casillas tuvo que ejercer de santo y rechazó un disparo de Danilevicius.

La selección echaba de menos el pase el profundidad o entre líneas de Xavi y nadie conseguía cogerle el relevo cuando a segundos del descanso, Karcemarskas sacó un remate imposible de Llorente, abajo y pegado al palo y, a continuación, de forma increíble Villa, con toda la portería vacía disparaba fuera de banda.

Sesenta segundos después de arrancar la segunda parte todo cambió. Apareció esa subida por banda que se había echado de menos antes y fue Ramos el que alcanzó la línea de fondo, levantó la cabeza y le puso un centro medido a la testa de Llorente que ejerció como matador. España se soltaba y la afición se las prometía felices y justo entonces llegó un desajuste de su zaga que favoreció que, de manera inesperada Lituania igualara el encuentro. Sorpresa e incidentes en la grada por parte de los lituanos a los que no frenaron los cuerpos de seguridad pero sí Llorente que cabeceó un saque de esquina para devolver la ventaja a España.

Ese tanto sí que lo notaron los lituanos. La selección ya se tomaba el encuentro con mayor tranquilidad, sin cometer errores con el balón y buscando con paciencia la oportunidad que trajera el tercero. Y lo hizo de forma espectacular, de nuevo de cabeza, aunque en esta ocasión de un pequeñito, Silva, que marcó los tres tiempos a la perfección para rematar un envío de Cazorla. Para entonces el Helmántico ya era una auténtica fiesta a la espera de más goles o más jugadas ‘made in España’.