En cuatro años ha pasado de niña a mujer

Silvia Domínguez mejora sus números y se convierte en el nuevo líder de este Perfumerías Avenida
Isabel de la Calle

La base que llegó a Perfumerías Avenida en 2006 procedente de Estudiantes era una jugona en torno a la que surgían muchas dudas sobre su capacidad para liderar un proyecto grande. Su físico –no llega al 1,65 de altura–, echaba para atrás a los más puristas, que están acostumbrados actualmente a bases de 1,80, de ésas que Jordi Fernández mete en la categoría de diésel. Silvia, en cambio, era pura potencia.

Con el tiempo, la jugadora ha crecido, aunque no en centímetros. Su visión de juego se ha acentuado, al tiempo que sus piernas se han fortalecido y la han hecho aguantar cuarenta minutos y no en Liga, sino al ritmo que se juega en Euroliga, que nada tiene que ver. Pero para crecer como Silvia no sólo hay que trabajar el físico, ya que su cualidad más importante es la cabeza. La humildad de la que hace gala fuera y dentro de la pista la han ayudado a no confiarse, a trabajar sin descanso sobre sus defectos, a trabajar sola un verano con un entrenador para mejorar el tiro, a recoger un premio internacional y esforzarse aún más dejándolo rápido a un lado. Sus compañeras la llaman Peque, pero Silvia es grande, muy grande.