Emotivo adiós a la salmantina que murió en el accidente de Mérida

Cientos de vecinos de la localidad pacense de Palomas abarrotaron ayer las calles del municipio para despedir a María del Mar Sancho Matilla, la salmantina de 40 años natural de Pedraza de Alba fallecida junto a otras seis personas en un accidente de tráfico ocurrido el sábado en una colisión frontal entre dos vehículos en la EX-336, a la salida de Oliva de Mérida (Badajoz).
E. S. C. / Agencias

Esta localidad, junto a las de Palomas y Puebla de la Reina, despidió ayer a los siete fallecidos en el siniestro más grave ocurrido en las carreteras en los últimos cuatro años. La delegada del Gobierno en Extremadura, Carmen Pereira, asistió a los tres funerales, el primero de ellos, en Palomas, donde junto a María del MarSancho fue enterrado su marido, Matías Béjar Ossorio, fallecido en el siniestro y con quien residía en el municipio junto a sus tres hijos. El menor de ellos, Santiago, de 14 años, resultó herido y permanece estable y fuera de peligro en la UCI del Hospital de Mérida.
El alcalde de Palomas, Francisco Ginés Vázquez, señaló a Efe que su pueblo sigue “conmocionado”, ya que ha “calado mucho” que el matrimonio fallecido deje tres huérfanos. Una hora y media más tarde se celebró el funeral de Puebla de la Reina, de donde era el tercero de los ocupantes fallecidos del Citroen donde viajaba la salmantina. Se trata de su consuegro, Benigno Delgado, de 48 años. A las 17.30 horas se ofició el funeral por los cuatro jóvenes, dos hermanos y dos primas, que regresaban a Oliva de la fiestas de un pueblo cercano, al parecer, y que invadieron el carril contrario con su BMW a 200 metros de llegar al pueblo. Aquí, la ceremonia religiosa fue celebrada por el arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil, según infomó a Efe el alcalde, Luis Sánchez.

Las autopsias de los cadáveres concluyeron anteanoche en el Instituto Anatómico Forense de Badajoz y, posteriormente, fueron trasladados a las capillas ardientes de cada una de estas poblaciones, donde fueron velados en una noche que Sánchez calificó de “larga y cansada”.