Emotiva despedida a los niños saharauis que disfrutaron una agradable estancia en Salamanca

La alcaldesa recibe en la Plaza Mayor a los niños saharauis que visitaron este verano Zamora.

Los 26 niños saharauis acogidos por familias regresan a su hogar después de los dos meses en la ciudad de Salamanca.

El próximo viernes 22 de agosto es la fecha de vuelta de los niños saharauis tras dos meses acogidos por familias charras resultando una experiencia sumamente positiva y enriquecedora, en la que los más jóvenes mostraron se cultura a las familias y ellos han aprendido  el idioma castellano y los valores de la convivencia en paz. "El balance ha sido positivo, como todos los años, para las familias aunque no hay que olvidar que son niños y unos son más revoltosos que otros. Los niños vienen contentos y se van más contentos aún" afirma Ángeles Giménez presidenta de AMPUSASA (Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca) .

 

El domingo 17 partieron ocho niños desde la estación de autobús con una emotiva despedida de las familias que guardan buenos recuerdos y vivencias con los pequeños. Los otros 18 niños partirán el próximo viernes 22 de agosto desde la estación de autobuses, a excepción de un niño que se encuentra en proceso de una rehabilitación de una lesión en el brazo y que estara más días junto a otra niña que había sufrido graves quemaduras por agua hirviendo antes de su llegada. Afortunadamente no ha sido necesario un injerto de piel en la pequeña y ha evolucionado de forma positiva en palabras de las asociación AMPUSASA.

 

El idioma nunca supone ningún tipo de barrera ya que como informa Ángeles Gimenez desde AMPUSASA nos recuerda como "en 17 años que lleva colaborando activamente con los campamentos saharauis nunca he visto un problema con la lengua. Desde los 7 años la mayoría de niños aprenden castellano y a los quince días con la familia de acogida ya chapurrean". Como ejemplo de facilidad para adquirir el idioma por parte de los saharauis recuerda como la chica que estuvo de acogida en su casa durante varios veranos, a los 12 años dejo de venir y cuando regreso con casi 22 años podía hablar "como tu y como yo" a la par que escribir perfectamente con "una grafía muy bonita" después de tanto tiempo asegura Ángeles.

 

Como actividades comunes a todas las familias participantes este verano, organizado por parte de la asociación en apoyo de la resolución de la situación del pueblo saharaui AMPUSASA, se encontraron la visita a un parque acuático y una paella popular el pasado 10 de agosto. El resto de actividades que realizan estos niños de 9 a 14 años son responsabilidad de las familias de acogida que se comprometen a ofrecerles los servicios básicos de manutención, en algunos casos a realizar revisiones médicas completas que no pueden tener con el instrumental sanitario existente en los campamentos o simplemente descansar en el frescor de las piscinas alejándose de las altas temperaturas estivales del Sahára Occidental.

 

En los campamentos de refugiados hay hospitales con escasos medios técnicos, fármacos y material médico, por lo que es necesario muchos de los servicios sanitarios que puedan ser dispensados en España. Son muy habituales las complicaciones oculares provocadas por el viento ardiente del desierto, el siroco, y el deslumbrante brillo del sol sobre las dunas. 

 

En cuanto al balance de la situación de los miles de refugiados en los distintos grandes campamentos del Sahara Occidental es que "no hay mejora, ni la habrá sin voluntad política de cambio" asegura con firmeza Ángeles Gimenez. Hay una maraña de intereses ecónomicos que impiden que esta comunidad recupere el territorio pérdido en 1975 en Marruecos y parte de Argelia, viéndose desplazados a la parte más cruda del desierto. "Todos los políticos a nivel individual piensan que esta situación es una injusticia. Da igual de que formación política vengan" explica la presidenta de AMPUSASA y es un pueblo que no tiene posibilidad de asentarse en esta región de clima extremo sin la ayuda exterior internacional.