"El voluntariado actual contra el cáncer requiere una mayor profesionalización y formación"

FOTO: CAH

La labor del voluntariado en la lucha contra el cáncer ha sido esta tarde motivo de elogio en el foro organizado por la AECC de Salamanca. 

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) de Salamanca ha sentado esta tarde en la misma mesa a tres puntales en la lucha contra el cáncer; un oncólogo, una voluntaria y una paciente reunidos en un foro de debate para analizar la labor del voluntariado frente a esta enfermedad.

 

El doctor Cesar A. Rodríguez Sánchez, oncólogo del Hospital  Universitario  de  Salamanca, destacó que "el papel de voluntario es esencial y su valor, indiscutible". Sin embargo recalcó que “estamos en un momento de reto porque el cáncer, los tratamientos y los pacientes están cambiando”, y necesitamos un voluntariado que pasa “de la voluntad de quien lo ejerce a una mayor profesionalización para la labor que realiza”. Y es que los pacientes de cáncer se han convertido en lo que el doctor denominó “largosupervivientes”, lo que conlleva otra serie de “problemas sociales, laborales o efectos secundarios que persisten en el tiempo y, por eso, necesitamos que los voluntarios estén cada vez mejor formados, que conozca la enfermedad, los nuevos tratamientos, aspectos médicos legales, confidencialidad e incluso psicosociales”, explicó César Rodríguez. En este aspecto, también destacó el papel fundamental de las asociaciones en esta labor formativa, porque “tienen la responsabilidad de impulsar esta formación”.

 

Para este oncólogo, hoy en día, el cáncer es sinónimo de muchas cosas, “desde un mal trago con alta probabilidad de curación, hasta un fallecimiento, pero también hay pacientes que sin estar curados tienen supervivencias muy prolongas, con tratamientos que cronifican la enfermedad, y otros que se curan pero con secuelas que van a acarrear toda su vida y también van a necesitar un soporte”. En esa diversidad se encuandra también la complicación de la labor del voluntariado y la necesidad de una formación cada vez más amplia.

 

Rosa Martín, como voluntaria de la AECC salmantina, explicó que su labor es “hacer más amable la estancia de los pacientes en el hospital e informar de todo lo que la asociación puede hacer por ellos”. Ella es voluntaria hace ya 15 años y llegó a la asociación cuando su padre fue diagnosticado de cáncer, desde ese momento comenzó su formación y su dedicación a facilitar la vida de los enfermos. Rosa considera que “el voluntariado es muy importante porque hace que la sociedad sea mejor”.

 

 

Por su parte, Eva Mielgo, enferma de cáncer de mama desde hace siete años, seguró sin dudarlo que tener cerca de los voluntarios “te hace feliz”. “Ayudan y acaban siendo como de la familia, siempre están ahí, con una palabra amable o una sonrisa”. Tiene 42 años y es enfermera, asegura que el diagnóstico de cáncer te cambia la vida, “en un principio te machaca, porque es sinónimo de muerte”, pero luego las cosas van cambiando, cuando “entras en la asociación, conoces a los voluntarios y ves que la mayoría han pasado por lo mismo que tu, ves que tienen fuerza para ayudar a otros y eso te anima”.