El viejo papel sobrevive en un nuevo mundo

Libros (Foto: T.Navarro)

Pocas son las librerías antiguas que resisten a la crisis económica y la invasión tecnológica en una ciudad que presume de cultura como Salamanca. Hydria, Letras Corsarias y Víctor Jara son ejemplos de fortaleza ante un enemigo común: la falta de interés por la lectura y otros medios para hacerlo. El cierre de Cervantes ha dejado un vacío que quieren seguir llenando.

La ciudad de Salamanca posee muchos lugares emblemáticos que pertenecen a su historia, ya sea por su belleza o por su contribución para hacer una vida más agradable a los ciudadanos. Algunos de esos espacios son las librerías Víctor Jara, Hydria y Letras Corsarias.

 

Lugares que llaman a diario a la cultura, que cuando está la puerta abierta invita a los lectores a adentrarse y a participar en su mundo y así poder descubrir nuevos conocimientos, entretenerse, evadirse a otras realidades o simplemente un espacio para el debate.

 

Sin embargo, otras puertas se cierran... Como la de la emblemática librería Cervantes, un referente para la capital que se despide. Su dueño se jubila y la falta de interés por el negocio por parte de sus familiares ha hecho que se ponga punto y final a la última página de un libro que comenzó su historia hace ya 80 años.

 

Librería Hydria (Foto: T. Navarro)

 

El viejo papel abarca numerosos precios, varios libros por un euro o un atlas de antaño por 100. Son malos tiempos para los gastos, los bolsillos se quejan y con razón, pero... ¿realmente podemos decir que así no hay quien lea? Los libreros a la vieja usanza siguen estando ahí, manteniendo sus estantes, tratando de que la crisis no alcance del todo a la lectura.

 

Rafael Arias, un librero apasionado y vocacional al frente de la librería Letras Corsarias que se abrió hace tan solo un año contagia un entusiasmo que en las grandes superficies de libros nuevos cuesta tanto encontrar que hasta nos hemos acostumbrado a la ausencia del librero de toda la vida. Ése que conseguía que mayores, jóvenes y pequeños reacios devoraran libros. En palabras de Arias, "se nota la crisis, es un mercado difícil pero creo que podemos salir adelante". Cuenta, lleno de energía y ganas, tras años dedicado al sector que "quien lee, lo hace por ordenador, e-book y papel, el problema radica en el hábito de lectura, ahora la gente pasa su tiempo libre enganchada a las redes sociales".

 

Tocamos de nuevo la palabra maldita (crisis), esta vez con Raquel Magdaleno y Jesús Rodríguez de la librera Hydria, abierta al público desde hace 35 años, concretamente desde el año 1980. Pero... ¿Cómo se sobrevive tanto tiempo en una ciudad cómo esta? "Los últimos años están siendo muy complicados, ha ido bajando la venta y los libros electrónicos también están complicando las cosas. El libro no es algo indispensable y cuando no hay dinero las personas tienen otras prioridades". Afirman que tienen "un público fiel, ya considerado amigo". Por su parte, y dejando atrás el pasado esta librería ha remodelado su espacio, adaptándolo a los nuevos tiempos. Ha integrado una cafetería y la venta de discos. sin duda, un rincón donde poder leer, charlar e incluso tomar un café ojeando algún libro que pueda interesar.

 

Y para concluir el recorrido nos adentramos hasta la librería Víctor Jara que este 2016 cumple 40 años desde su apertura en 1976. Probablemente la librería salmantina más antigua y a bordo del barco se encuentra Iván Martín. Entre un ambiente poco colorido que evoca el pasado, hallamos entre todo tipo de libros, artículos de lo más modernos y actuales como tazas, cuadernos artísticos, calendarios y agendas de moda. "Estamos tratando de renovarnos, ya que los estudiantes nos demandan también estos productos". Para Iván Martín, en cambio, las nuevas tecnologías serán la clave para el librero del futuro y una forma de contactar con la gente interesada en la lectura.

 

La librería Víctor Jara vende nuevos productos demandados por estudiantes (Foto: T. Navarro)

 

Y así es como son los responsables de hacernos llegar desde sus librerías esa realidad paralela o de ficción. Libreros con hasta cuarenta años de experiencia en organizar y seleccionar los libros que pueden y que seguro gustarán a sus clientes. Un lugar por el que han pasado, y siguen pasando, poetas, escritores y editores que han dejado sus huellas.

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