El Via Lucis congrega a más de mil peregrinos en torno al Apóstol

Más de 1.000 peregrinos se dieron cita ayer en la localidad de Beleña para iniciar la romería de 32 kilómetros entre este municipio y su vecino Fuenterroble en el tradicional Via Lucis.
Lorena Lago

Los peregrinos comenzaron su llegada a partir de las 9.00 horas a la localidad de Beleña donde, a partir de las 10.00 horas, estaba previsto que se celebrara la Eucaristía. Ésta fue especialmente emotiva pues, llegado el momento del ofertorio, el Servicio de Emergencias 112 recibió el título de Cofrade de Honor que otorga la Cofradía Misionera de la Resurrección por la labor realizada durante todos estos años durante el camino.

No fueron sin embargo los únicos condecorados. Asimismo recibieron una medalla honorífica personajes como Cartucho y Rufino, músicos que acompañan a los peregrinos allá donde van, Caja Duero o los encargados de proporcionar comida y alimento a los viandantes durante el camino. Finalizado el acto, los romeros iniciaron su peregrinaje hasta la finca situada en Sanchituerto, donde había preparada para todos ellos una comida campestre a base de asado y embutidos típicos de la tierra. Allí se escucharon también los primeros rezos del día pues se produjo el encuentro entre el Resucitado con María Magdalena, poco antes de iniciar de nuevo el rumbo hasta la finca situada en Sayaguente. Allí el Resucitado se encontró con María, momento en que los peregrinos rezaron el Ángelus. Desde allí pusieron rumbo a Pedrosillo de los Aires, donde al Resucitado le esperaba Santo Tomás y donde los viajantes disfrutaron de un nuevo ágape.

Promesas del Bautismo
Tras ello, se produjo una nueva parada en Fuentesanta, lugar en el que, además, los caminantes pudieron renovar las promesas del bautismo con agua bendita. De allí partieron hasta Palacios-Casafranca para encontrarse con el Apóstol Santiago, iluminador del camino en la quinta de las estaciones, previa a la parada en Fuenterroble, lugar de llegada para estos peregrinos. Además de los salmantinos, tuvieron especial protagonismo los venidos desde todos los puntos cardinales de la geografía española como Andalucía, Santander o León. Otro de los colectivos más numerosos y fue el de los caballistas, que alcanzó casi el medio centenar y mostró un vistoso paisaje a lomos de sus animales. A pesar de todo, el protagonismo volvió a ser para las nueve tallas arrastradas por tractores que dieron significado a una tradición que año tras año, y ya van catorce, se consolida.