El vacuno de vida registra el mejor inicio de año en volumen de precios con una tendencia alcista

En lo que va de año, las categorías Extra y Primera de machos y hembras han subido una media de 0,30 euros en niveles muy elevados

El vacuno de vida está de dulce pese a los problemas que existen en la ganadería, con unos precios elevados y rentables para el ganadero que también debe hacer frente a muchos gastos como la alimentación animal o el gasóleo.

No obstante, las operaciones que se realizan dentro de este sector se hacen a unos precios más elevados en relación a otros años, con un arranque de 2012 espectacular, por encima de los ejercicio 2009, 2010 y 2011 y una subida de media de 0,30 euros hasta la fecha actual.

Este hecho dimana de la buena situación que atraviesa el campo, donde los tratantes o compradores llaman al ganadero para pedir precio porque el mercado tiende al alza, igual que ocurre en el Mercado de Ganado cada semana, donde la asistencia de cabezas es muy elevada y siempre se vende todo y a buen precio, incluso el género de peor calidad.

Así, el valor de los machos de categoría Extra cotizan han experimentado un aumento de 0,30 euros desde inicio de año hasta la última mesa de vacuno de vida (2,69-2,99 euros/kilo); las hembras Extra (2,05-2,32); los machos de Primera (2,53-2,85) y las hembras de Primera (1,96-2,23 euros).

Estos datos reflejan el mejor arranque de año en precios en comparación al periodo enero-marzo de los ejercicio 2009, 2010 y 2011, cuando el precio máximo alcanzado estaba entre 0,40 y 0,45 euros más bajo que en la actualidad, dejando a las claras que el vacuno de vida adapta los precios a la realidad actual del mercado. No obstante, el sector ganadero de la mesa de vacuno de vida sigue reclamando una actualización de los precios de las hembras, porque según su criterio, “hay un gran desfase”.

Por su parte, la asistencia de ganado al recinto ferial cada lunes también se mantiene en unos niveles muy elevados, siempre por encima de los 900 ejemplares, salvo el primer mercado del año y dos semanas en febrero que disminuye la asistencia por la escasez de animales, siendo algo que se repite cíclicamente.