El uso del audífono reduce el riesgo de depresión en personas mayores con presbiacusia y mantiene ágil su memoria

Imagen de los expertos de GAES y SEORL presentando el texto sobre presbiacusia
El coste por prejubilaciones de españoles en edad activa a causa de esta enfermedad se estima en 294 millones en 2013


MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

El uso del audífono reduce el riesgo de depresión en personas mayores con presbiacusia y mantiene ágil su memoria, según ha señalado este martes el coordinador del Curso de Presbiacusia y miembro del Comité Científico de GAES, el doctor Manuel Manrique. La presbiacusia supone la pérdida progresiva de audición de altas frecuencias y afecta a mayores de 65 años.

Así lo ha asegurado el experto con motivo de la presentación del 'I Libro Blanco de la Presbiacusia' en España, el cual ha sido elaborado por el Centro de Estudios e Investigación de GAES en colaboración con expertos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL). Para él, el audífono, que se puede adquirir por 800 euros o más, es la mejor opción para estas personas, ya que "palia el efecto de una pérdida de audición".

"Esta ayuda auditiva hace que el sistema nervioso central, que es el último receptor de la señal acústica, se mantenga estimulado", continúa Manrique, que sostiene que si no actúa "se va a perder el procesamiento de la señal auditiva". Como ejemplo, expone que "es como mantener haciendo gimnasia al cerebro".

Además, asegura que, pese al mito extendido, el audífono "no acelera la pérdida auditiva", por lo que lo considera adecuado "al ser esencial para relacionarse y expresarse". Por su parte, también evita otros efectos de la presbiacusia, como los de perder "actividad y autonomía", indica.

Aunque el proceso de pérdida de audición es "muy lento", Manrique sostiene que tiene "una alta incidencia", la cual empieza a originarse "a partir de los 55 años". Por ello, debido al rango de edad al que afecta, y a que uno de cada cinco personas mayores la padecen, declara que oír es, "incluso, más importante que poder caminar para los afectados".

A ellos les recomienda "ir cambiando el tipo de audífono en función de la pérdida auditiva", ya que la presbiacusia "se puede prevenir y tratar". No obstante, en el éxito de este dispositivo influirán "su correcta adaptación y el grado de pérdida auditiva", aclara Manrique.

ES IMPORTANTE EVITAR EL EXCESO DE DECIBELIOS

A su juicio, lo importante es "ponerlo pronto" y evitar factores de riesgo cardiovascular y metabólico, ya que así "se evita el envejecimiento". Además, en torno a la prevención, subraya la importancia de no exponerse a ambientes ruidosos.

En este sentido, el presidente del Comité Científico de GAES, el doctor Felipe Álvarez de Cózar, que las lesiones acústicas "influyen en la aparición de la presbiacusia". De hecho, ésta es una de las razones por la que la edad de inicio de los primeros síntomas se ha reducido en diez años.

De cualquier forma, considera que existen otros dos factores que favorecen la enfermedad, como son el envejecimiento de la población y el aspecto genético, aunque este último "no es obligatorio". Así se recoge en el documento presentado sobre esta enfermedad, que ha sido un capítulo "muy olvidado" en la otorrinolaringología tradicionalmente, lamenta.

En cuanto a los costes que representa, Álvarez de Cózar manifiesta que el tratamiento básico "supone un desembolso económico importante", y es que, el coste por prejubilaciones de personas en edad activa se estima en 294 millones de euros este año en España, dato que se incrementará hasta los 334 millones en 2021, según predicciones.

Ahondando en algunos aspectos recogidos en el 'I Libro Blanco de la Presbiacusia', el presidente de SEORL, el doctor Luis María Gil-Carcedo, sostiene que existen fármacos que hay fármacos que actúan como placebo y que "pueden ayudar algo". Además, en él se destaca la relevancia del implante coclear, que pueden ser la solución en presbiacusias profundas.

Por último, el consejero delegado y director general de GAES, Antonio Gassó, se ha referido a él como "un manual de estudio que puede servir de modelo a nivel mundial", y que versa sobre una enfermedad que "afecta a 2,5 millones de españoles y es la tercera afección crónica más prevalente tras la hipertensión y la artrosis".