El último tramo de la A-62, diez años prometido, dos en obras y sin previsión de que terminen antes de 2018

Paso fronterizo en Fuentes de Oñoro.

Los últimos cinco kilómetros sin terminar de la autovía que une Irún con Aveiro siguen todavía en obras a pesar de las 'prisas' de las instituciones salmantinas. Va a cumplir diez años desde que se inició el proceso para construirla.

La reunión la semana pasada entre Fomento y las instituciones salmantinas no va a lograr que las obras del último tramo sin terminar de la A-62 se aceleren. De hecho, a día de hoy los planes del ministerio siguen siendo los mismos y consisten en que la obra no estará lista hasta abril de 2018 y que todavía el año que viene y el siguiente necesitará dotación económica en los presupuestos generales del Estado. Eso, si alguna nueva adversidad no las detiene como ya ha ocurrido.

 

Hasta ahora, han pasado más de 30 meses desde que se licitó la obra y casi 24 desde que se adjudicó, en noviembre de 2014. Y tiene por delante, al menos, otros 16 meses de trabajos y espera para completar el último tramo de autovía que queda desde Irún, ya que el resto desde la frontera francesa en Irún y todo su recorrido por Portugal está completo desde la frontera salmantina hasta Aveiro. La obra ha estado parada y se reanudó en mayo de este año, con lo que acumula algo de retraso: en total, cumplirá los diez años desde que se anunció hasta que esté disponible.

 

Este punto se ha convertido en un problema de tráfico ya que supone el paso de 5.000 vehículos diarios por una conexión que es autovía en ambos lados de la frontera, pero que durante cinco kilómetros se convierte en una carretera de doble sentido. Y el tramo salmantino es el único que está pendiente

 

La obra se licitó en enero de 2014 y se adjudicó por 19,8 millones de euros en noviembre, y el contrato se firmó en diciembre de ese año; el plazo de ejecución era de 40 meses debido a la complejidad de las conexiones. Este tramo fue licitado en 2008 de acuerdo con un proyecto finalizado ese mismo año, que se adjudicó en 2009 a Teconsa en 14,9 millones. Las obras no llegaron a iniciarse porque la empresa fue declarada en concurso de acreedores por lo que en 2010 se anuló el contrato.

 

Tras este primer intento fallido, Fomento tuvo que actualizar a la normativa vigente para volver a licitar proyecto, trámite que no se completó hasta 2013. Fue entonces cuando se licitó el contrato que se ha llevado la Unión Temporal de Empresas formada por la firma vallisoletana Zarzuela y la constructora Comsa. Tras unos primeros meses sin grandes avances, en mayo la obra cogió ritmo. Está previsto finalizarla para marzo-abril de 2018.