El último debate culé, un nuevo intento para terminar con Rosell

REPROCHES. Los ‘tics’ vividos de la campaña se repitieron en boca de Marc Ingla, Jaume Ferrer y Agustí Benedito contra el favorito con vistas a la cita en las urnas de hoy de la parroquia barcelonista
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El último debate electoral sirvió para repetir los tics vividos durante la campaña, en un intento final de tres de ellos (Marc Ingla, Jaume Ferrer y Agustí Benedito) de procurar restar votos al gran favorito, Sandro Rosell, con vistas a la cita en las urnas de mañana. El intervencionismo de Laporta puso de acuerdo a Rosell y Benedito; la inconveniencia del acuerdo alcanzado con Uzbekistán sólo tuvo la defensa de Ferrer, a Rosell se le tachó de intervencionista en el pasado, de tener negocios en el fútbol y de haberse reunido con seguidores violentos en la campaña electoral.

Ingla aseguró que le ofrecieron firmar a Rooney. La sombra en los fichajes de los brasileños Keirrison y Henrique planeó sobre el debate. El sobrecoste de la operación fue criticado por tres de los cuatro aspirantes, en este caso el único que se quedó solo fue Ferrer. El nuevo contrato televisivo con Mediapro, la remodelación del estadio, la compra de unos terrenos en Viladecans y las relaciones del Barça de Laporta con Uzbekistán centraron el segundo bloque del debate. Ferrer dijo que renegociar el contrato de derechos televisivos con Mediapro, por elcual pasará a cobrar 140 millones anuales, 20 millones más de lo que recibía hasta la fecha. Rosell aseguró que si es el nuevo presidente, los partidos se jugarán en horarios más racionales, lo cual supuso que los otros tres candidatos no estuvieran de acuerdo, ante la imposibilidad de gestionar los horarios de los partidos con los operadores televisivos. “Eres un demagogo, Sandro. Sabes que no se pueden decidir”, le espetó Ingla. “Decir que se pueden jugar los partidos a las cinco es engañar el socio”, dijo Ferrer. Mientras que Rosell insistió en que: “el Barça necesita a las teles, pero las teles también al Barça”. Todos estuvieron de acuerdo en que el proyecto de remodelación de Norman Foster no se llevará a cabo, pero que el Camp Nou necesita una remodelación. Benedito se mostró en contra de que se recalifique el Mini Estadi.

La compra de unos terrenos de forma presuntamente irregular en Viladecans, tal y como acusó el ex directivo Lluis de Val, no fue cuestión preocupante para Ferrer e Ingla, aunque Rosell sí criticó la inversión al comprar unos terrenos ubicados en un humedal.