El triunfo de un seleccionador que sabe ocupar su sitio

Desde un segundo plano. Vicente del Bosque quiso dejar todo el protagonismo a los jugadores pero fue uno de los grandes protagonistas del multitudinario recibimiento a su selección campeona
T. S. H.

Como hace siempre, como en el momento en que España levantó en Johannesburgo la Copa del Mundial, como al llegar al aeropuerto de Madrid, como en las recepciones en el Palacio de la Moncloa y el Palacio Real, el seleccionador Vicente del Bosque trató de ocupar un segundo plano dándole todo el protagonismo a los jugadores. Ni siquiera cuando los mensajes fueron dirigidos a él directamente, tanto por parte del Rey como del presidente del Gobierno que le dedicaron cariñosas palabras, Del Bosque quiso estar en el primer plano. Y eso mismo hizo cuando la selección paseó por las calles de Madrid en un autobús descapotable, en el que viajó en compañía de su hijo Álvaro, o cuando llegó al Manzanares. Se situó en primer línea cuando se lo pidieron pero acompañado por su cuerpo técnico, con Grande, con Miñano, con Otxotorena, los fisios...

Pero por mucho que él quisiera pasar desapercibido, también era protagonista y así se lo reconocieron los jugadores y también los aficionados, volcados cuando fue nombrado. Emocionado con una sonrisa de oreja a oreja, pero como siempre calmado y dejando importantes reflexiones, el seleccionador nacional, el entrenador salmantino, agradeció a todos el apoyo que le habían brindado a la selección en todo momento y homenajeó a sus jugadores reconociendo que con un grupo así, era imposible que el título no acabara en España.