"El trabajo en la sombra" del Salmantino

Toñito y Morales sofren lesiones de larga duración en el equipo charro.

Toñito y Morales son los dos lesionados de larga duración que tiene el Salmantino desde hace tiempo. Su esfuerzo no luce en el terreno de juego cada fin de semana, no meten goles ni pases en profundidad. Sin embargo, desde que se lesionaron no han dejado de trabajar con la mirada puesta en su reaparición.

 

Hace más de dos meses, Toñito tuvo que decir basta. Las calcificaciones en el tendón le obligaron a parar  porque los dolores cada vez eran más fuertes y había veces en las que "casi no podía ponerme ni las zapatillas", nos cuenta. Por su parte, Morales sufre unos papilomas entre los dedos del pie y lleva parado ya un mes.

 

Ambos son la cara amarga del fútbol, que se presenta en forma de lesión. Los dos han sentido impotencia al ver a sus compañeros jugar y "no poder ayudarles", afirma Toñito. El interior zurdo reconoce que la parte más dura de su lesión ha sido la de tener que ir día sí y día también a los 'fisios' y al médico y "ver que te hacen de todo y no notar una mejoría clara".

 

Para Morales, lo peor de su recuperación es "tener que volver a empezar casi de cero después de un mes parado". Y es que el jugador salmantino ha tenido que realizar un reposo casi absoluto, pues tiene que evitar sudar para que el papiloma no se reproduzca.

 

Sin embargo, todo esfuerzo da sus frutos y el pasado Lunes Toñito empezó a correr de nuevo, algo que le ha ayudado a subir "un poco" la moral. Tanto él como Morales esperan poder disputar algunos minutos antes de que acabe la temporada, allá por mediados del mes de mayo.

 

Desde la grada, los dos futbolistas ven a su equipo "bien", aunque Toñito señala que "sí notaba que nos costaba cerrar los partidos". Morales, por su parte, mira al futuro y añade que "ya hemos demostrado que podemos plantar cara a los primeros, así que, ahora que vienen los de abajo, tenemos que demostrar que somos mejores".

 

Son las palabras de dos jugadores salmantinos a los que les ha tocado vivir la cara menos amable del fútbol, un trabajo duro y a veces solitario que pasa desapercibido para la mayoría, pero que no por ello debe de ser un trabajo olvidado.