El Teatro de la Abadía se reencuentra con los Entremeses de Cervantes en su XX Aniversario

Entremeses

Este sábado representarán en el Teatro Liceo “La cueva de Salamanca”, El viejo celoso” y “El Retablo de las maravillas”

Con ocasión de su XX aniversario, La Abadía se reencuentra con los Entremeses, interpretados por un grupo de actores que incluye a varios miembros del reparto original. El encanto popular y la fuerza de la palabra de Cervantes vuelven a cobrar vida en estas tres célebres historias cómicas, situadas en un ámbito rural, que tratan sobre amores, deseos, engaños, celos y astucia.

 

Además de dos periodos de exhibición en La Abadía, con esta obra la compañía realizó una extensa gira que incluyó varios teatros en el extranjero (en Alemania, Francia, Italia, México y Polonia), sumando un total de 232 funciones.

 

Recibió los siguientes galardones: Premio Ercilla a la Mejor Creación Dramática 1996, Premio de la Asociación Independiente de Teatro de Alicante a la Mejor Dirección de Escena de la Temporada 1996-97, Premio de la Crítica de Valencia al mejor Espectáculo 1997, y compañía más votada por el público en el Festival Internacional de Teatro de Vitoria-Gasteiz.

 

La Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes ha programado esta obra mañana en el Teatro Liceo, a las nueve de la noche. El precio de las entradas es de 15, 20 y 25 euros y están a la venta en la taquilla del Liceo, en la web www.entradas.com o en el teléfono 902 488 488.

 

ENTREMESES

 

En La cueva de Salamanca, Cervantes nos presenta al esposo cornudo y contento, a cuyo engaño asiste regocijado el espectador, liberado por un momento del código moral. Pancracio, el marido, es un personaje caracterizado por la credulidad extrema y recuerda a la figura del bobo presente en el teatro de Lope de Rueda. Su mujer, Leonarda, y el estudiante son los principales creadores del engaño al que se le somete. Esto es posible en parte gracias a la desmedida afición de Pancracio por las artes ocultas y por su falta de juicio. Por esto, en la obra se advierte que él es también culpable de los engaños de su esposa. En este entremés Cervantes, a través de la comicidad, critica la superstición y la falta de confianza en la razón.

 

En El viejo celoso, dramatiza la trama de la "novela ejemplar" El celoso extremeño. Cañizares, viejo desposado con una mujer joven, está dominado por la pasión de los celos, monstruosamente sentida. Su esposa, que vive encerrada bajo siete llaves, maldiciendo a su marido y al momento en que se dejó casar, le engañará en la primera ocasión que se le presente. La escena del engaño de este célebre entremés es una de las más irónicas del teatro de la España del siglo XVII y sucede ante el esposo cornudo.

 

El retablo de las maravillas, cuya trama guarda cierta similitud con el cuento del nuevo traje del emperador y otras tradiciones populares, es protagonizado por dos pícaros que presentan ante las "fuerzas vivas" de una aldea un retablo muy especial: sus imágenes solo pueden ser vistas por personas de "sangre pura", no por hijos bastardos o descendentes de moros o judíos. Así, Cervantes se burla de los estatutos de limpieza de sangre de la época.