El Supremo mantiene la pena del acusado del crimen de Villamayor

Fallo. El autor material de la puñalada que acabó con la vida de Raúl Grandes en febrero de 2006 deberá cumplir 15 años de cárcel, como dictaminó la Audiencia, y sus dos hermanos tres años de prisión
E. G.

Después de un año desde que se celebró el juicio por el crimen de Villamayor, el Tribunal Supremo ha mantenido el fallo que dictó el 12 de enero la Audiencia Provincial. De forma que condena a José G. M., autor material de la muerte del joven Raúl Grandes en la madrugada del 5 de febrero de 2006 a doce años de cárcel por un delito de homicidio y a tres años de prisión por un delito de lesiones causadas al hermano del fallecido, Luis Grandes Oliva.

Junto a José G. M., el Supremo mantiene la condena impuesta por la Audiencia Provincial a sus dos hermanos, Raúl G. M. y Javier G. M., que deben cumplir cada uno una pena de tres años de prisión como coautores del delito de lesiones causadas a Luis Grandes. Además, a Javier G. M. le impone una pena de siete meses de cárcel por un delito de resistencia, un mes de multa a razón de 12 euros diarios por la falta de lesiones causadas a una agente de la Guardia Civil y el pago de una indemnización de 400 euros. Los tres hermanos deberán indemnizar a Luis Grandes con 5.000 euros por las lesiones y secuelas.

Respecto a la responsabilidad civil, el autor material de la puñalada mortal deberá indemnizar a los padres del fallecido con 100.000 euros y al hermano con 50.000 euros.

Por su parte, ya la Audiencia Provincial absolvió a los otros tres imputados que participaron presuntamente en la pelea, F. M. G. R., C. J. G. R. y J. L. G. G.

El Supremo desestimó el recurso de casación presentado por el Ministerio Público respecto a que las lesiones de Luis Grandes Oliva, hermano de la víctima, deberían ser condenadas como un delito de homicidio, ya que el Supremo señala que “la intención común de los tres hermanos era la de tomar represalias contra el grupo opuesto pero que no traslucen los datos externos de que la común voluntad fuera más allá de un ataque contra la mera integridad corporal, ojo por ojo, diente por diente”. También desestimó el recurso presentado por el padre del fallecido –para que, como ocurre con el delito de lesiones, los tres hermanos sean juzgados como coautores de un delito de homicidio por la muerte de Raúl Grandes–, al estimar que en el caso de las lesiones “no hubo exceso por alguno de los tres hermanos respecto a lo requerido por los demás, mientras que en el caso de la muerte sí se desprende de factum el exceso por parte de José G. M.”.

Respecto al recurso de casación presentado por el abogado defensor de los tres hermanos, al considerar que el fallo de la Audiencia Provincial supone una vulneración constitucional y un quebrantamiento de forma e infracción de ley, el Supremo desestimó todos los puntos de dicho recurso. Así, el Alto Tribunal estima que los tres hermanos cointervinieron en el ataque a la integridad corporal del hermano de la víctima. Respecto al previo acuerdo para lesionar a Luis Grandes, entiende que existió “no sólo el pacto criminal de lesionar sino también la contribución en su desarrollo”.

El Tribunal Supremo consideró probado que Javier G. M. le dio un puntapié a la agente de la Guardia Civil y desestimó el alegato propuesto por el abogado respecto a la posibilidad de que hubieran confundido al autor por el color del cabello.