El sinsentido de los fallos judiciales a posteriori

 
No hace falta recordar que un auto judicial mantiene paralizado el derribo del Bretón y la consecuencia es un edificio medio en ruinas que muestra al visitante la vergüenza de un proceso en el que algo no se ha hecho bien. Ahora, otra decisión judicial abre el camino para evitar que salgan documentos del Archivo de la Guerra Civil cuando hace más de cuatro años que ya salieron los primeros. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ordena al Ministerio de Cultura declarar Bien de Interés Cultural el edificio de San Ambrosio y su contenido, tal como había solicitado en el año 2005 la Junta de Castilla y León al Gobierno central, obteniendo un “no” por respuesta. Esta decisión podría suponer la imposibilidad de trasladar más legajos, empezando por los 900 archivos con más de medio millón de páginas que vienen reclamando los catalanes desde hace meses y que deben estar a punto de emprender el camino hacia Cataluña. También en este asunto se demuestra que no se ha obrado bien a lo largo de los años, no ha sido un proceso claro, ha estado lleno de intereses electorales y territoriales, no ha prevalecido el interés cultural ni el histórico y ni siquiera los expertos han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre la justificación de la unidad del Archivo. Pero lo peor de todo es lo que está por llegar o lo que no ha llegado ni llegará en el plazo prometido, y es ese Centro de la Memoria Histórica, que bien hecho y bien gestionado haría olvidar a los salmantinos lo que muchos califican como el “expolio” del Gobierno a favor de Cataluña.