El Santa Marta pierde ante un rival directo y se gana un dolor de cabeza

Asensio trata de despejar un balón ante un jugador del Cristo Atlético (Foto: Teresa Sánchez)
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Derrota (0-2) de la UD Santa Marta ante un rival directo, el Cristo Atlético, que mete al equipo de Peque en serios problemas. 

No era un encuentro para esperar florituras porque los dos equipos necesitaban los tres puntos casi por lo civil o lo criminal así que minimizar errores propios y esperar el ajeno pareció ser la apuesta de ambos equipos que en el primer cuarto de hora ni siquiera pisaron área rival.

 

La primera prueba ante el marco contrario la hizo Dela, tras una acción personal que finalizó con disparo desde varios metros por detrás de la frontal. El disparo se fue claramente alto.

 

El Cristo Atlético apenas pasaba del centro del campo y tenía a un par de jugadores ocupados únicamente de cortar cualquier acción con faltas tácticas de forma que el Santa Marta no conseguía dar fluidez a su juego, muy volcado en la banda derecha pero al que le faltaba profundidad.

 

Precisamente tras una falta sin aparente peligro llegó el tanto del equipo visitante. Nadie en la defensa fue capaz de despejar el balón colgado al área y ahí, en el barullo, se aprovechó Camilo para enviar el balón de un cabezazo al fondo de la red.

 

Reaccionó bien el equipo local pese al gol visitante acumulando en dos minutos dos ocasiones clarísimas de marcar gol. La primera tras una gran acción entre Jorge y Ramajo que acabó sacando el defensa que acompañaba a Borrego bajo palos, y la segunda tras cabecear Asensio un centro de Jorge y detener el portero.

 

Pero el empuje quedó frenado por las constantes interrupciones en las que cayó el juego por las numerosas faltas, sin castigo del colegiado. Una tónica que se acentuó en la reanudación en la que apenas hubo juego y, por lo tanto, se contaron con los dedos de una mano las llegadas a ambas áreas. El Santa Marta solo probó en disparos lejanos mientras que los visitantes aprovecharon los últimos minutos para sentenciar el partido cuando sobraban ya espacios. Wilian, hasta entonces encargado de frenar todo el juego a base de faltas, se marcó una jugada personal con la que puso el 0-2 y finiquitó el duelo.