El Salamanca entra en barrena

El Salamanca se complica su futuro después de perder en ante un rival directo como el Nástic de Tarragona y el porvernir de Óscar Cano entra también en jornada de incertidumbre.
Teresa Sánchez

Se jugaba mucho el equipo charro ante un rival de su Liga y no supo obtener nada positivo. La derrota iguala a los salmantinos a veinticuatro puntos con los catalanes perdiendo la oportunidad de haber puesto tierra de por medio con ellos. Además, el conjunto blanquinegro perdió también el goal average con respecto a los tarraconenses.

El Salamanca se adueñó del balón en los primeros diez minutos y tuvo una buena oportunidad de Quique Martin que salió fuera. Pero fueron fuegos de artificio, porque después desapareció y apenas se dejó ver lejos de su campo. Héctor Yuste era el jugador que intentaba poner orden y control al juego de los charros, pero faltaba la consistencia de otras ocasiones y el equipo perdía demasiados balones.

El Nàstic salió dormido, pero al cuarto de hora se despertó, se hizo dueño del balón y comenzó a aproximarse al área, hasta que poco a poco llegó a inquietar y mediada la segunda parte llegó el gol que lo ponía por delante en el marcador. Fue una jugada de Morán, que buscó el centro y el balón dio en la mano de Sito Castro, aunque el zaguero no pudo hacer nada por evitarlo. La pena máxima la transformó Viguera. Bernabé, poco después, sacó otra jugada clara de gol en una acción de Morán que remató el propio Viguera.

No fue hasta los últimos cinco minutos cuando el Salamanca volvió a tener presencia, aunque con poca profundidad. Emergió la figura del incombustible Quique Martin, que fue el jugador que buscó más el balón y que encaró a su marcador por la derecha para ganar el uno contra uno, pero estuvo muy desasistido y así se llegó al descanso, en el que por primera vez en toda la temporada, el equipo catalán llegaba con ventaja.

En la segunda parte, el Salamanca salió con más intensidad, jugando con más ganas, obligado por la desventaja en el marcador. Era una Unión con vitalidad y ambición que encerró a un Nástic muy reservón. El equipo de Cano buscaba el empate con empeño, pero fue Powel el que puso a prueba a Ángel Bernabé, cuyo rechace llegó a Álvaro Rey y su disparo fue sacado de la línea por Moratón. Pudo ser el 2-0, pero solo un minuto después, hubo una jugada de Brian Sarmiento con disparo de este que rebotó en Sergio y la pelota, cuando ya entraba, fue sacada por Rubén en un alarde de reflejos del portero del Nástic.

El Salamanca fue bajando las revoluciones y su juego ya fue más lento y previsible, con falta de convición. La entrada de Sarmiento y la de Bedia le dio algo más de empaque, sobre todo por parte del extremo, que pidió el balón y creó peligro por la banda, mientras que Bedia no supo dar el plus de equilibrio que se esperaba de él en el centro del campo.

Kike dispuso de otra gran oportunidad, tras un contraataque en el que el remate del delantero salió un palmo cruzado cuando el portero ya estaba batido. Pero poco después, el Nástic no falló, después de un contrataque en el que el balón llegó a Powel, que después de superar a dos defensas, batió a Bernabé por bajo. El gol puso la sentencia, porque de ahí hasta el final fue un querer y no poder de los de Cano.