El reto de ser celiaco en Salamanca

Img 4230 detail

Cuando tu salud depende exclusivamente de la comida, tu vida cambia por completo. Eso es lo que le pasa a uno de cada cien españoles que sufren una enfermedad muy común, a la par que desconocida: la celiaquía. 

Siempre que los amigos de Paula Calderón, una joven salmantina de 20 años, quieren salir a cenar un viernes por la noche, primero tienen que comentárselo a ella para que pueda llamar y asegurarse de que el restaurante al que sus amigos quieren ir va a tener un especial cuidado en la preparación de su comida, puesto que es celiaca.

 

“Mis amigas se adaptan porque si no, no podemos cenar en ningún sitio. A veces la única alternativa es que yo me lleve mi propia comida de casa, cuenta Paula, que está cansada de que los restaurantes de Salamanca no sean capaces de adaptar sus cartas a las necesidades de los celiacos.

 

Este mismo ritual también lo tienen que seguir las cerca de 500.000 personas que en España son intolerantes al gluten. De todas ellas, el 75% no saben que sufren esta enfermedad. Además, la mayoría de la sociedad no es consciente de lo difícil que es el día a día de estas personas, que no solo encuentran problemas a la hora de comer fuera, sino que también su cesta de la compra puede llegar a ser hasta 3 veces más cara que una convencional.

 

SALAMANCA 'OLVIDA' LA FIGURA DEL CELIACO

 

No se conoce el número exacto de celiacos en Salamanca pero la Asociación Celiaca de Castilla y León (ACECALE) tiene 200 socios en la provincia, lo que significa que puede haber muchos más. Tampoco se sabe a ciencia cierta cuántos restaurantes adaptados al ‘sin gluten’ hay en la ciudad, aunque en la web viajarsingluten.com aparecen solo 13, cuatro de ellos famosas cadenas de comida basura. Tiendas de comida específica para celiacos, una que cerró hace dos años.

 

Una balanza poco equilibrada que deja a los celiacos con pocas alternativas para disfrutar fuera de casa en nuestra ciudad. “Dentro de que hay poco, la verdad es que cada vez va habiendo algo más. Los bares de moda que están abriendo ahora en Salamanca, tipo ‘gastrobar’, ofrecen tapas sin gluten” cuenta Elena Martín.

 

Si hay alguien que conozca de buena mano el mundo sin gluten es ella. Elena es madre de dos niñas y una de ellas es celiaca desde que se lo diagnosticaron con 18 meses. Ahora Carmen tiene 7 años y, después de haber crecido con la enfermedad ya sabe lo que comer y lo que no. “Además de responsable, es muy temerosa. Tiene claro lo que puede comer y si en algo duda, siempre pregunta”.

 

Elena reconoce que es un suplicio intentar que en los restaurantes no hagan una diferencia muy grande con el menú de sus dos hijas. “En un restaurante a Carmen le pusieron de postre un plato con fruta y a mi otra hija, Julia, una porción de tarta de chocolate con helado. ¿Cómo lidias con esa discriminación innecesaria?”.

 

Para Paula Calderón lo peor de llegar a un restaurante es, en muchos casos, tener que explicar en qué consiste una dieta sin gluten. Los restaurantes de Salamanca tienen poca idea de lo que es el gluten. Se olvidan de nosotros porque es algo que les acaba saliendo más caro y se piensan que los celiacos somos ‘cuatro gatos’”.

 

Sin embargo, Jesús Turrión, dueño del restaurante ‘A mesa puesta’ (Cuesta de San Blas número 14), no tiene problemas en adaptar sus comidas a los celiacos. Según dice, “de los 12 platos diferentes que ofrecemos a diario, unos 11 son para celiacos. También los postres caseros que hacemos son sin gluten, así como los yogures y helados que traemos”.

 

Asegura que no es difícil ‘transformar’ el menú. De hecho, no dispone de una carta especial, sino que todo aquel que va al restaurante come alimentos sin gluten, que no aporta ningún valor nutricional. “Poco a poco”, cuenta Jesús,los restaurantes de Salamanca van adaptando sus comidas a los celiacos, aunque todavía no hay la suficiente oferta.

 

 

NUEVA DIETA, NUEVA VIDA

 

Aunque comúnmente se piensa que la celiaquía es una enfermedad que aparece en la niñez, cada vez son más los adultos que son diagnosticados. Se desconocen las causas del aumento de celiacos, sin embargo, es un reto que les hace cambiar de vida por completo. Por ello, tanto la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) a nivel nacional como ACECALE en el ámbito de Castilla y León, tratan de hacerse eco de una realidad de la que poco se sabe.

 

Los recién diagnosticados en edad adulta tienen muchos problemas para saber adaptarse a la nueva dieta. Desde ACECALE, tienen diferentes servicios y programas a disposición de los socios. Por un lado está el Servicio de Información y Orientación, con el cual se proporciona asesoramiento para el adecuado seguimiento de la dieta. Por otro lado, se organizan actividades tanto formativas como de ocio. “También abarcamos la parte de sensibilización e información en diferentes ámbitos: educación, sanidad, hostelería, turismo,…” cuentan desde la Asociación.

 

“El primer año lo pasé realmente mal” confiesa Paula Calderón. “Yo antes comía de todo y fue un cambio muy grande. Me tenía que ir de los sitios porque no aguantaba ver a la gente comer ciertos alimentos que yo no podía. De hecho, la primera semana no dejé de tomar gluten pero al final, con el paso del tiempo, te das cuenta de que no puedes estar todo el día en el hospital”.

 

 

En el caso de la pequeña Carmen, los que más dificultades han encontrado en el cambio han sido sus padres que, para evitar complicaciones, han decidido que toda la familia lleve una dieta sin gluten. “Aunque es una comida mucho más seca y con un sabor muy artificial, te acabas acostumbrando. Muchas veces hacemos nuestras propias recetas sin gluten en casa”, dice Elena.

 

Los niños del colegio de Carmen están muy mentalizados. De hecho, dice su madre “una buena medida que ha llevado a cabo su colegio es que se prohíbe a los padres que lleven otras chuches que no sean Sugus o Gummys, que no tienen gluten, para los compañeros cuando es el cumpleaños de su hijo”.

 

A la espera de que los adultos aprendan a actuar como los más pequeños y “mientras la figura del celiaco no deje de estar relegada en la ignorancia”, coinciden Paula y Elena, “nos tocará seguir cargando con el ‘tupper’ allá donde vayamos”. 

Comentarios

RAQUEL 05/08/2016 18:54 #1
Yo llevo desde los 18 meses con la enfermedad celiaca y tengo mas de 40 años.Cuando me diagnosticaron la enfermedad ni se conocía, estuve en el hospital de la Paz ingresada 2 meses, imaginaros lo que pasaron mis padres. Si no es por el esfuerzo y tesón que tuvieron en ese momento yo no estaría escribiendo estas palabras.Cuando estuve tal mala tuvo que ir mi padre a casa del medico que me trataba, decía que era boncumonia, para que le hicieran el volante para mandarme a la paz.Una vez allí me tumbaron en una camilla y al rededor un montón de médicos me miraron y les dijeron, ¿que de donde venían? mis padres dijeron que de Segovia. Yo estaba en los huesos, deshidratada y con una tripa como los negritos.Me hicieron muchas pruebas hasta que dieron que lo que me hacia daño era el gluten.El gluten era veneno para mi.Bueno esta es mi historia.Lo pasamos muy mal hasta que me recupere.Hasta el aprender a andar se me retraso. no había ningún producto sin gluten casi. El pan me le hacia con maicera y al siguiente día se me quedaba como una suela de zapato.En las tiendas y super tenia que ir leyendo los ingredientes de los productos,en fin una odisea.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: