El rejoneo a caballo, protagonista del pregón de José Samuel Lupi

Entre los diversos pregones del pre-Carnaval, el más original es el de la Asociación Amigos del Alguacilillo, que fue pronunciado en el mediodía de ayer por el rejoneador portugués José Samuel Pereira Lupi.
Mondrián / David Rodríguez

Realizado extramuros, en la barriada de El Puente, y en horario matinal, tiene un carácter más lúdico y festivo que el resto de pregones. Eso sí, el de ayer tuvo un protagonista en común a los leídos en las noches de viernes y sábado en el teatro Nuevo: el caballo, aunque en este caso en torno a la historia del rejoneo a caballo.

La jornada arrancaba en el restaurante La Mimosa, donde tiene su sede esta peña. Allí hacía acto de presencia el pregonero, para hacerse las fotos de rigor con todos los presentes, y con la alguacililla Gloria Martín, quien iba a lomos del caballo blanco de nombre Lucero que usará en sus actuaciones durante el Carnaval. Todos ellos se dirigieron hacia el salón de actos de Capacitación Agraria (donde tuvo lugar el pregón), cuidadosamente adornado con las banderas de España y Portugal. Cerrando la comitiva iba una charanga de reciente creación, Manliao, interpretando varios estribillos típicamente carnavaleros.

Dentro del salón, abrió el acto el presidente de la peña, el polifacético Joaquín Sánchez Tato, quien tuvo un recuerdo para el desaparecido Adolfo Vidal. A continuación, el historiador local Carlos García Medina introdujo al pregonero, al que definió como “mito del rejoneo en la Península Ibérica”, tras matar más de 1.500 toros. Con Lupi, esta agrupación “completa la trilogía taurina” como expresó García Medina, ya que han tenido pregoneros de España, Portugal y Francia, los tres países con más afición por el toro.

José Samuel Pereira Lupi abría su intervención destacando que para él era “un placer y un honor estar en una ciudad tan taurina”, antes de iniciar un pregón centrado en la historia del rejoneo pero salpicado de historias personales. En especial se centró en la figura del caballo “porque sin él no habría este arte”, explicando cómo crió y empezó a montar a uno de los caballos de Pablo Hermoso de Mendoza, Fusilero. Lupi recordó que el toreo a caballo siempre ha existido en Portugal, mientras que en España hubo un tiempo en que estuvo prohibido.

Cuando él empezó, en el país luso se decía que tenían que “torear a caballo como si fuera a pie”, con un toreo “valiente y arriesgado”. Pronto se vino a España, donde tuvo incontables actuaciones, y fue uno de los rejoneadores bautizados por el periodista Manolo Molés como Los 4 jinetes de la Apoteosis, junto a Ángel y Rafael Peralta, y Álvaro Domecq Romero, que protagonizaron incontables días de gloria. Tras relatar varias de ellas, habló de las nuevas generaciones como Juan Mora, Pablo Hermosa de Mendoza y Diego Ventura, a los que considera universalizadores del rejoneo, ya que han extendido este arte hasta México y Sudamérica. Como mensaje del pregón, Lupi intentó “llamar la atención sobre lo que está pasando en el mundo del toro en España y Portugal: hay que estar atentos porque nuestros enemigos no duermen”.

Tras unas breves palabras de la alguacililla, intervino el alcalde de Ciudad Rodrigo, Javier Iglesias, quién mostró su grata sorpresa por cómo “una persona maravillosa y entrañable” había relatado “la historia viva del rejoneo, un arte con más dificultad técnica que el toreo a pie”. Tras la intervención del alcalde se produjo un intercambio de regalos, y la comitiva regresó al restaurante La Mimosa, para disfrutar de un ágape.