El rector de la Universidad de Salamanca pide implicación en el VIII Centenario

En su discurso al Claustro, Daniel Hernández Ruipérez destaca la buena salud económica de la institución, que ha permitido desarrollar programas para fortalecer la plantilla del PDI y del PAS.

El rector Daniel Hernández Ruipérez ha hecho un llamamiento a toda la comunidad universitaria a implicarse de forma “decidida y activa” en la celebración del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca, al tiempo que les ha animado a no ponerse límites a la hora de plantear proyectos que ayuden a su transformación. “Trabajen con nosotros, colaboren con el Vicerrectorado para la celebración del VIII Centenario y atrévanse a soñar”, señaló, apuntando además que no deben ponerse límites en el objetivo de aprovechar este acontecimiento para mejorar el futuro de la Universidad. “Es el tiempo de empujar todos en la misma dirección para hacernos más fuertes”, subrayó el rector en el informe presentado en la mañana de hoy al Claustro Universitario.

 

Hernández Ruipérez resaltó que la buena salud económica con la que la Universidad de Salamanca afronta esta conmemoración permitirá realizar estos proyectos y destacó que la liquidación de la cuenta general de 2015 arroja por quinto año consecutivo un superávit unido a una sustancial amortización de la deuda, que será eliminada de forma definitiva en 2017.

 

Gracias a este saneamiento económico y financiero, que ha permitido amortizar en siete años la deuda histórica cifrada en 43 millones de euros, se podrá, a su juicio, fortalecer la plantilla mediante la continuación y ampliación del Programa PAIDEI (Plan de Apoyo, Impulso y Desarrollo de la Excelencia Internacional) y la cobertura de la tasa de reposición para el profesorado. Así mismo apuntó que en estos momentos se cuenta con planes de promoción y desarrollo de la carrera docente en todas las categorías, así como para el personal de Administración y Servicios.

 

En este sentido, el rector volvió a reiterar su denuncia sobre “el efecto devastador” que ha tenido y sigue teniendo para la universidad pública la persistencia de una tasa de reposición que, aunque sea del 100%, “constriñe considerablemente las políticas de plantilla y ha obligado a nuestra Universidad a decisiones que han limitado las legítimas aspiraciones de estabilización y promoción”.

 

“Puedo afirmar con toda rotundidad que si no existiera la tasa de reposición, si nuestro único condicionante legal fuera ajustarnos al límite de gasto en plantilla que nos autoriza la Junta, podríamos estabilizar a todo el profesorado contratado que estuviera acreditado para ello y promocionar a todo nuestro profesorado con las acreditaciones necesarias porque tenemos la solvencia económica para ello. Esa sería una de nuestras principales prioridades en el convencimiento de que hacerlo es compatible con el estímulo al trabajo bien hecho y a la excelencia”, precisó.