El público respalda la V Feria Agroalimentaria y de Artesanía

Éxito. El cambio en la fecha para la organización del evento, la calidad de los productos y el buen tiempo han animado a los ledesminos a visitar los jardines de la Fortaleza. Ventas. Los asistentes, satisfechos
Fernando Martínez

La calidad, la nueva distribución de los puestos, las actividades lúdicas y la meteorología han sido los ingredientes que han permitido que la V Feria Agroalimentaria y de Artesanía de Ledesma haya sido un éxito de público y de participación por parte de los artesanos, según explicaba ayer el alcalde ledesmino, José Prieto.

Los niños participaron en diferentes talleres dirigidos por artesanos profesionales, lo que supone todo un lujo para los participantes, como reconocía una de las madres. A primera hora, elaboraron varias piezas de barro, como un caracol; después aprendieron a coser, a trabajar el cuero, a cortar la madera, y a elaborar rosquillas ledesminas, como no podía ser menos.

Las demostraciones de artesanía fueron muy seguidas por el público presente. Especial atracción supuso el trabajo de Javier e Imelda Sutil para la realización de un anillo de plata. La madera y la piedra también fueron objeto de exhibiciones para el público.

Los bares próximos a los jardines de la Fortaleza, en la que se ubica la Feria, mostraron a este diario su satisfacción por la organización del evento, llegando a afirmar “que debería durar un mes”, en referencia a la buena afluencia de público.

Los puestos que más llaman la atención de los asistentes son los relativos a la gastronomía, ya que en todos ellos se ofrecen productos para degustar y fomentar las ventas, de las que se mostraron satisfechos bastantes de ellos: queso, miel, dulces, embutidos, obleas, vino, licores, pudieron ser probados por todos los que ayer se acercaron hasta Ledesma para disfrutar de la calidad de los productos, varios de ellos bajo la denominación Tierra de Sabor.

Los artesanos, aprovechando el tirón de los alimentos, también realizaron unas ventas “aceptables para la situación económica”.

Durante todo el día, la Fortaleza estuvo abierta para que los turistas pudieran disfrutar de sus admirables vistas, y el Centro de Interpretación de la Historia de Ledesma organizó diferentes rutas turísticas.

La carpa central, que actuó como sede de la oficina de turismo, distribuyó mucha información relacionada con el municipio y otros lugares próximos. Estuvieron apoyados en todo momento por unos buhoneros que narraban la historia de la villa ataviados con trajes medievales.