El PSOE resiste en Salamanca mejor que en Castilla y León y conserva su diputado

Fernando Pablos y David Serrada

Los socialistas, sin euforias, aguantan el tipo ante la nueva competencia y tienen premio: se mantienen como segunda fuerza, aunque vuelven a ceder votos, y también conservan su escaño ante el avance de Ciudadanos.

El PSOE ha logrado aguantar el tipo en Salamanca en estas elecciones generales, aunque el partido es consciente de que han vuelto a perder y que siguen cediendo terreno por más que sea poco. Los casi 45.000 votos que han sumado en todas las urnas salmantinas suponen un 21% del electorado; está por debajo de lo de hace cuatro años, y también de las municipales, pero no pierde comba ante la irrupción de dos fuerzas que parecían en disposición de comerle mucho más terreno. De este modo, David Serrada se convertirá en nuevo diputado socialista y tomará el relevo del histórico Jesús Caldera, que se ha retirado tras la última legislatura.

 

Con todo, el PSOE reconoce que ha perdido las elecciones, aunque está mucho más cerca del PP que ha sufrido con mayor dureza la entrada de las fuerzas emergentes. Los populares se dejan 18 puntos con respecto a 2011, pasan de del 60 al 42%, y casi 41.000 votos en total. Frente a ello, los socialistas caen del 26 al 21% y se dejan 12.000 votos por el camino. Siguen su caída con respecto a las municipales, en las que en Salamanca cosechó un resultado ligeramente mejor (55.000 votos y 29%). El dato es mejor en términos comparativos que en Castilla y León, donde el PSOE se ha dejado más electorado, casi siete puntos menos, y ha perdido dos diputados en global.

 

Sin embargo, es suficiente para alcanzar el objetivo marcado, que era defender el único escaño que les había quedado en 2011 en lo que fue un tope histórico de los populares, que lograron tres. No era fácil porque, desde hace semanas, las encuestas daban a Podemos y, especialmente, a Ciudadanos la opción de pelear por los diputados salmantinos. En ningún momento peligró pese al ascenso del partido naranja en Salamanca. Podemos quedó por detrás, y sólo haber unido fuerzas con Unidad Popular (más de 32.000 votos entre ambos) podría haber inquietado al PSOE.

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