El principal señalado por la trama Diputación cumple nueve meses 'apartado' pero no destituido

El exdirector de área de Fomento de la Diputación, Manuel Borrego, en el centro saliendo del Juzgado de Guardia.

El todavía jefe del área de Fomento mantiene puesto y sueldo: así se lo permitió el presidente de la Diputación al optar por una solución en la que se evitaba cesarle. Se le trasladó temporalmente a otro puesto en el que sigue a la espera de avances en el caso.

Apartado, pero no destituido. Esta es la situación que, desde hace nueve meses, mantiene uno de los principales señalados por el caso de los contratos irregulares en la Diputación de Salamanca, un escándalo que ha derivado en macrocausa en los juzgados salmantinos y que, hoy por hoy, es de consecuencias impredecibles. Sin embargo, poco ha variado el estatus de uno de los principales implicados en la instrucción judicial. El motivo, que el presidente de la Diputación optó en su día por una fórmula laxa por la que los afectados han mantenido su posición.

 

La trama Diputación explotó un viernes por la tarde, momento poco habitual para una rueda de prensa en la que Javier Iglesias admitió que la institución que preside había concedido "infinitos" contratos irregulares a empresas por 12 millones de euros en una etapa anterior pero también durante su primera legislatura. Fue la reacción de Iglesias al conocer que el PSOE de la Diputación tenía todas las evidencias y preparaba las denuncias que han acabado llegando a los tribunales y que han puesto al vicepresidente, Carlos García Sierra, en la tesitura de tener que declarar como imputado.

 

Desde el primer momento una de las piezas clave fue el jefe del área de Fomento, dónde se habían producido las irregularidades, y cuyo responsable político cuando se constataron era el propio García Sierra. Manuel Borrego, que había accedido al cargo años atrás en circunstancias controvertidas, era el señalado y la Diputación anunció que sería apartado junto con otro funcionario implicado. Pero a la hora de la verdad esa medida no ha tenido ningún efecto.

 

La Diputación tardó una semana en tomar medidas contra los funcionarios afectados y lo hizo forzada por la oposición y los sindicatos, que no entendían que se apartara a dos trabajadores sin pasar por el procedimiento habitual: el expediente. Finalmente, el día 27 de noviembre, el propio Garcia Sierra anunciaba en un pleno que Borrego y el otro funcionario afectado, pasarían a ocupar otros puestos por atribución temporal de funciones. Lo enunció a tal velocidad que costó bastante saber que Borrego se iba al área de personal.

 

Sin embargo, lejos de ser un castigo esta medida le ha permitido mantener su puesto, sueldo y complementos, una cifra importante al ser el puesto de jefe del área de Fomento de libre designación. Ha seguido percibiendo estas retribuciones porque seguía siendo el titular de ese puesto y se le encomendaron otras funciones, aunque según fuentes consultadas por TRIBUNA ha estado de baja laboral. Al no ser expedientado, no tenía que abandonar su puesto y tampoco ha sido cesado por el equipo de Gobierno, que es quien determina los puestos de libre designación.

 

El régimen de atribución temporal de funciones se eligió para dar una salida 'airosa' al funcionario, una fórmula que se presta a abusos como los que denuncian habitualmente los sindicatos de la Diputación. La atribución temporal de funciones es una figura que se recoge en la Ley de Función Pública de Castilla y León para casos extraordinarios y de manera coyuntural, cuando se se puede cubrir un puesto de trabajo de otra manera y siempre para un período limitado. Sin embargo, Borrego y el otro funcionario afectado llevan nueve meses en una dedicación diferente a la de su plaza merced a un decreto de atribución temporal de funciones.

 

Según el reglamento de la función pública, está pensada para casos de refuerzo de personal vinculado a la temporalidad y para funciones de gestión, pero no de dirección; en todo caso, sería para coordinación de servicios excepcionales. Sin embargo, estas circunstancias no concurren porque el puesto al que se destinó a uno de ellos ya existía, pero no se ha cubierto, y en ningún caso hay circunstancias excepcionales de servicio que lo justifiquen; y el otro puesto es convencional (conductor y matenimiento) en el parque de maquinaria.