El primer edil siembra el descrédito en los dos grandes foros de diálogo y participación de Salamanca

El alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, en la mesa del diálogo social.

El alcalde causa un daño importante a las dos mayores mesas de la participación al fracasar en su empeño de meter a 'su' asociación empresarial.

El empeño del alcalde de Salamanca por que la nueva asociación Empresarios de Salamanca, a la que apoya sin disimulos, esté en todos los foros posibles se ha saldado, de momento, con un rotundo fracaso. Lo de menos casi es que, a día de hoy, no tenga silla en ninguna de las mesas que pretendía, la del diálogo social y el consejo de ciudad. Este miércoles era el día para ello, pero la primera se ha confirmado como imposible y la segunda no se ha materializado. Lo realmente grave es el descrédito con el que, gracias a este empeño de Fernández Mañueco, arrancan los dos foros más importantes de diálogo y participación del Ayuntamiento de Salamanca.

 

En el diálogo social, Confaes, CCOO y UGT le han cortado el paso a Fernández Mañueco porque la mesa ya se constituyó en julio y se han negado a cambiar su composición; y en el consejo de ciudad su asociación 'favorita' no se ha llegado a sentar porque, aunque dicen haber presentado credenciales, o no han llegado a tiempo o no son correctas o hay dudas sobre si deben o no pertenecer. En ambos casos, el alcalde ha sido el principal paladín de la asociación y ha dado rango de prioridad a su inclusión.

 

Esto ha generado polémica y ruido mediático, además de la disconformidad de algunos de los afectados como Confaes en el diálogo social; o la oposición en el consejo de ciudad, que va tarde (tenía que haberse constituído antes de aprobar los presupuestos) y que está incompleto porque los manejos de Fernández Mañueco sólo han servido para que la silla de los empresarios esté vacía: al final, Confaes no fue porque el Ayuntamiento le ha denegado la invitación y la 'nueva' no llegó a tiempo.

 

El resultado es un daño importante para los dos grandes foros de la participación y el diálogo en Salamanca. A pesar de sus promesas de investidura, en la que anunció una legislatura de diálogo y consenso, a la hora de la verdad a Fernández Mañueco no le ha importado el perjuicio que pueda causar a las dos mesas más importantes de la participación municipal.

 

En el diálogo social, 'su' patronal ha anunciado que no reconoce la legitimidad de las decisiones que se toman; ha intentado centrar el tiro en Confaes, dejando fuera a CCOO, UGT y, por supuesto, el Ayuntamiento, pero sus rectores deben ignorar que las decisiones en esa mesa se toman por unanimidad y que dudar de la validez de las determinaciones por la presencia de Confaes es lo mismo que dudar de lo que aprueben los demás.

 

En cuanto al consejo de ciudad, se ha tenido que constituir con una silla vacía. Por reglamento, tiene marcada una composición que incluye a un representante de los empresarios y no ha habido ninguno. Su formación puede ser fácilmente impugnable por cualquiera de sus integrantes, además de debilitar la fuerza de sus decisiones y la validez de sus deliberaciones. Dos situaciones que hablan a las claras de la importancia real que el alcalde confiere a la participación.

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