El presunto asesino del taxista declara que se encontraba "en un club de Santiago de Compostela" el día del suceso

Niega rotundamente la acusación por el asesinato del taxista salmantino en un juicio que ha comenzado en la mañana de este lunes y que se prolongará durante cuatro jornadas.

El juicio por el asesinato del taxista Ángel Sánchez Anaya, en la madrugada del 27 de abril de 2010, ha comenzado este lunes en la Audiencia Provincial de Salamanca.

 

El presunto asesino declaró que en la noche de los hechos se encontraba en el Club Noche de Santiago de Compostela, en compañía de un tío suyo, jugando a las máquinas tragaperras y negó haber conducido jamás el Audi TT negro de su madre; modelo que, según los testigos, utilizó el hombre que disparó al taxi. También reconoció haber utilizado un DNI falso con los datos de su hermano y el hecho de no contar con permiso de armas ni carnet de conducir en la fecha en que se produjeron los hechos. Afirmó, así mismo, que su huida a Galicia nada tuvo que ver con el asesinato del taxista, sino que se produjo después de que la Guardia Civil registrara la finca de un familiar en el Cubo del Vino donde estaban quemando cobre: el acusado, que creía estar en busca y captura por un delito anterior, temía ser detenido si permanecía en aquel lugar. Desde abril hasta noviembre de 2010 dijo llevar una vida normal en Galicia, aunque no acudió a varios acontecimientos familiares y, según la policía, no salió de casa.

 

Su suegra, acusada como presunta encubridora, declaró que El Cubo del Vino no era el lugar de residencia habitual de su yerno. La Guardia Civil dio el alto a la mujer en un control de tráfico en Fuentesaúco la misma noche de los hechos, mientras conducía el Audi TT negro de la madre del presunto asesino e iba vestida con bata y zapatillas. Negó que se desplazara a la localidad zamorana con el fin de hacer desaparecer el vehículo y afirmó, por el contrario, que acudió con urgencia (de ahí la indumentaria, señaló) para recoger a sus hermanos, que habían salido de fiesta, habían bebido y no le contestaban el teléfono. Unos hechos que el acusado de asesinato dijo desconocer.

 

En el juicio también declaró como testigo el instructor de atestados, quien aportó información sobre las llamadas telefónicas registradas por personas cercanas a los acusados aquella noche. En ninguna de ellas aparece la voz del acusado ni nada relacionado con el asesinato; sin embargo, concluyó, existen indicios para sospechar del uso de lenguaje en clave; además, el rastreo de uno de los teléfonos relacionados con la familia indica que tuvo lugar una rápida huida desde Salamanca hasta Topas (donde se perdió la señal del terminal).

 

El juicio se ha reanudado a las 16:30 horas para dar paso a los testimonios, en calidad de testigos, de los agentes de la Guardia Civil que dieron el alto a la suegra del acusado en Fuentesaúco. También han declarado los agentes de la primera unidad policial en llegar al lugar del asesinato; los policías han relatado que, en el momento de su llegada, el taxi tenía el motor parado, la ventanilla del conductor estaba rota y la puerta del copiloto, abierta. Afirman que no vieron en las inmediaciones a ningún sujeto sospechoso.

 

La vista pública continuará, mañana martes, a las 9:15 horas de las mañana. Para algunos de los testigos se ha pedido que su comparecencia pueda llevarse a cabo tras un biombo.