El presidente de Confaes acude a la asamblea de CEOE con Felipe VI

El presidente de Confaes, Juan Manuel Gómez, con el de Cecale, Santiago Aparicio (izda.), el presidente de FAE Burgos, Miguel Ángel Benavente, y su Majestad Felipe VI.

El presidente de la confederación salmantina acude como miembro de CEOE, en cuya junta directiva representa a los empresarios de Salamanca.

El presidente de CONFAES, Juan Manuel Gómez, ha asistido hoy en Madrid a la Asamblea General de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), un acto que ha tenido como invitado de honor a Su Majestad el Rey, Felipe VI. Durante el  mismo la patronal española ha realizado una análisis de la situación económica actual y ha agradecido el apoyo, el respaldo y la comprensión de la Monarquía española para con los empresarios de este país.

 

El Presidente de Confaes, quien ha asistido también a la Junta Directiva de la patronal española, ha aprovechado esta cita en Madrid para mantener una entrevista con el presidente de CEPYME, Antonio Garamendi y con el Presidente de la CEOE, Juan Rosell. En estos encuentros, el presidente de CONFAES, única organización empresarial salmantina con representación en la Junta Directiva y la Asamblea de la CEOE, ha intercambiado impresiones con los presidentes de la CEOE y CEPYME sobre la situación del diálogo social de Salamanca y la negociación colectiva en la provincia.

 

La negociación colectiva ha sido además uno de las áreas desatadas por Rosell, junto a la formación y la internacionalización como ejes clave para lograr una economía española sólida y entrar en un largo periodo de crecimiento. Así lo ha resaltado el presidente de la CEOE, Joan Rosell, quien ha insistido en que los datos económicos son positivos, pero que la historia reciente de las empresas ha sido de pérdidas, no de beneficios, por lo que “necesitamos un nuevo y largo periodo de crecimiento”.

 

Rosell  ha avanzado que las empresas españolas necesitarán al menos más de un lustro para recuperar sus niveles de empleo previos a la crisis y ha apuntado que no se ha sabido aprovechar “los vientos de cola favorables de la economía mundial”, con unos tipos de interés que “no serán eternos”, unos precios del petróleo muy asequibles, una relación euro/dólar favorable a la exportación y una coyuntura internacional que ha pasado de la crisis al crecimiento, principalmente en los países emergentes.