El precio del pienso obliga a vender los animales antes de cebarlos

Pérdida de rentabilidad. Este hecho provoca un descenso de las ganancias de los ganaderos, que venden sus ejemplares de vacuno a los cebaderos de Huesca, Zaragoza o Segovia para evitar gastos
CHEMA DÍEZ
El elevado precio del pienso provoca que los productores se vean obligados a vender su ganado antes de cebarlo porque no pueden hacer frente al alto coste que debe abonarse para la alimentación en la actualidad.

Por ello, el ganadero ve cómo sufre una clara pérdida de rentabilidad porque no puede recibir el coste añadido en la venta de un animal cebado, pero sí se ve favorecido por el pronto pago de los animales destinados a vida, puesto que se cobran antes que los que van dirigidos al matadero.

En el ganado vacuno, los productores de la provincia venden los animales a cebaderos de Huesca, Zaragoza o Segovia, que tienen en su actividad principal criar al ganado de vida y alimentarlos para su posterior salida al mercado. A todo esto hay que sumar también que la cabaña ganadera de la provincia ha disminuido de una manera notable, aspecto que supone una mayor pérdida de rentabilidad, pero es la única opción de que los precios se mantengan en un nivel digno.

A esto hay que sumar la mayor actividad que hubo dentro del sector con la exportación de animales a Líbano o a Turquía, en la que se dio salida a un buen número de animales, pero donde también tuvo gran parte de protagonismo la especulación.

Ovino y porcino, a la zaga
Por su parte, el resto de sectores tampoco es ajeno a esta situación de crisis agroganadera. En el ovino, uno de los factores que más influye es la mano de obra, y pese a que han desaparecido muchas explotaciones, el valor de los lechazos y corderos no es el ideal para obtener la rentabilidad.

El desacoplamiento de las ayudas propició un mayor abandono de la actividad por parte de los ganaderos de la provincia, pero la escasez de animales, al menos por el momento, no influye de manera positiva en la cotización de los animales. Pero sin duda, el hecho que más daña a los profesionales del sector del ovino es la entrada de lechazo procedente del extranjero, fundamentalmente desde Francia, lo que hace que el consumo del producto nacional, con mayor precio y calidad, caiga en el olvido por parte del consumidor en los tiempos de crisis actuales.

Y por último, con el porcino ocurre algo parecido aunque la escasez de animales también provoca que el precio se mantenga estable al alza, pero con una escasez de movimientos en las ventas y un stock por parte de los industriales que ha disminuido, no obstante, en relación al pasado ejercicio.

Y además, las perspectivas de cara al futuro no indican un descenso en el precio del cereal, por lo que el valor del pienso seguirá disparado en el mercado y los ganaderos no podrán cebar a los animales. Por ello, y con estas perspectivas de futuro, el sector ganadero no es muy optimista y barrunta que la situación no mejorará de cara al nuevo año que pronto llegará.