El PP cambia de estrategia y separa la defensa de Iglesias y Ortiz en los despidos de Agromaq

Iglesias y Ortiz, a su llegada a los juzgados en su primera comparecencia por el caso Ifesa. Junto a ellos, García Sierra

El presidente de la Diputación y su diputado, que compartieron abogados en su primera comparecencia, vuelven a declarar, esta vez, con letrados diferentes. El cambio de estrategia responde a la incompatibilidad de los argumentos de defensa que pueden condenar a uno y salvar al otro.

Es solo un detalle, pero los pormenores de la llegada de este viernes a los juzgados de Javier Iglesias y Jesús María Ortiz dicen mucho. Imputados ambos en el caso de los despidos irregulares en Agromaq, el presidente de la Diputación y su diputado llegaron esta vez por separado y con abogados diferentes, justo al contrario que en su primera declaración, en octubre de 2013, cuando entraron juntos y acompañados por los mismos letrados.

 

Esta sola diferencia es clave e indica un cambio en la estrategia del PP para defender a su presidente provincial, sobre el que hace tiempo que pende una espada de Damocles que le puede inhabilitar para liderar de nuevo la lista para la Diputación en las próximas elecciones municipales. Un cambio de rumbo que pretende colocar a Ortiz en el centro de la diana judicial como mal menor para que Iglesias salga airoso de este envite.

 

El día 16 de octubre de 2013 Javier Iglesias y Ortiz acudieron a la plaza de Colón por primera vez citados por el titular del juzgado de instrucción número uno. Lo hicieron tras admitirse a trámite la querella del grupo socialista en la Diputación en la que se les acusa de prevaricación, tráfico de influencias y malversación por haber despedido a varios trabajadores de la feria agropecuaria y sustituirlos por nuevos empleados presuntamente vinculados al PP. A esta cita llegaron juntos y en compañía del vicepresidente de la Diputación, Carlos García Sierra, el abogado José María Rozas y un procurador.

 

Quince meses después, esta foto ha variado sustancialmente. Ya no está García Sierra, en el centro de la polémica desde que se destapó una posible trama de corrupción para adjudicar irregularmente contratos del área que dirige en la Diputación, la de Fomento. Pero lo que ha variado de manera radical es la escenografía. Jesús María Ortiz llegó primero y acompañado de un nuevo letrado, Luis Nieto. El expresidente del Colegio de Abogados de Salamanca no había participado anteriormente en ninguna de las pruebas y declaraciones del proceso. Y tanto Rozas como el procurador de la primera declaración llegaron junto a Javier Iglesias, lo que indica que ahora se hacen cargo en exclusiva de la defensa del presidente.

 

Según fuentes jurídicas consultadas, se trata de un evidente cambio de estrategia procesal. Con el mismo equipo de defensa legal sería incompatible utilizar según que argumentos porque la defensa de uno de los dos imputados podría ser la condena del otro. Así que el PP salmantino ha procedido a separar la defensa de Iglesias y Ortiz. Esto encaja con el hecho de que, según fuentes del caso, esta nueva comparecencia ante el juez se debe a las contradicciones entre las explicaciones que han dado Ortiz e Iglesias sobre los despidos y las contrataciones que son el centro de la acusación.

 

Detrás de este cambio podría estar un intento de que las responsabilidades judiciales y, por ende, las políticas recaigan sobre el diputado de ferias. Si se le abre juicio oral, no podría ir en ninguna lista para las próximas elecciones municipales lo que le apartaría definitivamente de la Diputación. Si el proceso no pasa de ahí, actuaría de protección y permitiría a Javier Iglesias quedar a salvo de sufrir el mismo destino: algo importante, porque sin el alcalde de Ciudad Rodrigo la lista del PP salmantino quedaría descabezada.